Fue la segunda Batalla de Gamonal, afortunadamente incruenta pero decisiva para la microhistoria local, como aquella que enfrentó a las tropas francesas y españolas en noviembre de 1808. Los sucesos de Eladio Perlado significaron para algunos el revivir del espíritu del barrio y la unidad obrera, para otros un brote espontáneo de lucha contra el poder establecido y para algunos más un lamentable ejercicio de vandalismo protagonizado por un grupo de exaltados a los que siguieron las masas.
Sea como fuere, la "noche de autos" tuvo consecuencias políticas, obligando al equipo de Gobierno a dar marcha atrás en su pretensión inicial. Y también judiciales, con 6 personas condenadas a penas de cárcel (aunque ninguno llegó a entrar en prisión por carecer de antecedentes) por delitos de atentado a los agentes de la autoridad y desórdenes.
Pese a acumular meses de críticas y protestas, la construcción del aparcamiento fue aprobada con los únicos votos del PP en el Pleno celebrado en julio de 2005. Tendría 550 plazas, 400 de ellas en concesión y el resto en rotación. Curiosamente, en aquella sesión plenaria el protagonismo se lo llevó el de Virgen del Manzano, pues los vecinos leyeron un manifiesto de oposición y dejaron muy claro que no querían aquel proyecto.
El 8 de agosto, el inicio del vallado en Virgen del Manzano evidencia los primeros problemas cuando un grupo de personas logró impedir su ejecución. Dos días después, el 10, la presencia policial garantizaba el comienzo de las obras pero no acallaba el malestar.
La escalada de tensión se trasladó entonces a Gamonal y culminó en la madrugada del 18 de agosto, antes de las 6 de la mañana, cuando el comienzo del vallado de Eladio Perlado para la construcción del párking provocó enfrentamientos entre vecinos y agentes policiales. Aquel primer envite se saldó con varios contusionados y la detención de un hombre que quedó en libertad a las dos horas. La actuación de los operarios en horas intempestivas fue tomado como una verdadera afrenta por parte de los vecinos y el ambiente no hizo sino caldearse a lo largo de toda la tarde.
Y la mecha definitiva se prendió en torno a las 21,30, a la finalización de una asamblea ciudadana convocada en el patio del Colegio San Pablo para fijar un calendario de movilizaciones contra el párking. Cuando parecía que los vecinos marchaban pacíficamente a sus casas, un grupo de jóvenes tiraron las vallas que habían sido colocadas por la mañana.
La reacción de los agentes presentes en el entorno bastó para que decenas de personas la tomara con ellos increpándolos y en pocos minutos todo se complicó: cayeron más vallas, otros grupos empezaron a quemar contenedores y pronto ardió la caseta de obra y varios contenedores.
Lo siguiente fue el corte de la calle Vitoria, una sentada, la llegada de refuerzos policiales, una lluvia de botellas sobre ellos... El enfrentamiento entre los agentes de la autoridad y los manifestantes, encabezados por un grupo de jóvenes especialmente violentos y organizados, comenzó un círculo vicioso de acción-reacción que se prolongó durante más de tres horas por las calles aledañas a Eladio Perlado. Las escenas de carreras, ataques por sorpresa y dispersiones eran calcadas a las acciones de "kale borroka" en el País Vasco, tantas veces contempladas en televisión y que por primera vez vivía un barrio burgalés. Llegaron antidisturbios de Valladolid, se anunció la interrupción de las vacaciones del alcalde y empezó la cascada de condenas: el Ayuntamiento lamentaba las escenas de violencia y los vecinos la intervención policial. Cuando todo acabó había seis detenidos.
En los días posteriores el Ayuntamiento trató de poner calma y mantuvo que una renuncia al párking sería tanto como dar la razón a los violentos. Mientras tanto, los opositores al aparcamiento comenzaban a recaudar fondos para sufragar su defensa legal. Empezaba la larga historia de desencuentros entre el Consistorio y los vecinos que duraría varios meses y que aún hoy colea en la memoria de los implicados.