Ni un solo habitante de Gamonal ha olvidado la noche del 18 de agosto de 2005. Durante horas la avenida de Eladio Perlado, arteria vital del barrio, se convirtió en zona de guerra entre unos vecinos enardecidos contra la construcción de un aparcamiento subterráneo y la policía que trataba de impedir la demolición de las vallas y la quema de contenedores.
Aquella protesta consiguió paralizar la ejecución del párking a la espera de una solución consensuada para el problema del estacionamiento en el barrio. Cinco años después, sigue sin concretarse. Desde la inauguración en octubre de 2004 del que ocupa la mitad del subsuelo del parque Félix Rodríguez de la Fuente, todos los intentos por construir un lugar donde ocultar los coches en el ámbito más poblado de la capital han sido en vano.
Diversas causas han contribuido a los sucesivos fracasos: la falta de apoyo vecinal, la indecisión municipal, los problemas de financiación de las empresas, las complicaciones urbanísticas o la ausencia de una demanda real. Mientras tanto, el número de vehículos no deja de crecer y el espacio en las calles es el mismo que hace 30 años, cuando se edificó toda la zona.
El problema del aparcamiento en Gamonal nunca pierde actualidad. De vez en cuando se escuchan nuevas propuestas pero ninguna resulta infalible. Aunque sin aportar una sola plaza nueva, más bien suprimiéndolas, lo único que ha funcionado para normalizar mínimamente la circulación ha sido el refuerzo del control policial.
Hace unos meses, la unidad de la Policía Local especialmente pensada para patrullar el barrio elevó considerablemente su presencia y su labor sancionadora se multiplicó en algunos de los puntos más conflictivos. Las multas parecen ser la única fórmula para que los tercos se conciencien de que los vados y los pasos de cebra son sagrados, y a la fuerza obligan a respetar las zonas de carga y descarga y las paradas de transporte público.
Se llegaron a plantear medidas más drásticas, como la implantación de la zona azul, aunque los responsables municipales siempre han reconocido que antes de poner en marcha la ORA, un sistema pensado para obligar a la rotación, habría que dotar al barrio de una solución alternativa que solo pasaría por la construcción de aparcamientos.
En el lejanísimo año 2001, un informe de la Universidad de Valladolid encargado por la asociación de comerciantes Zona G estimaba en 6.000 las nuevas plazas de aparcamiento necesarias en el área de Gamonal-Capiscol, distribuidas en el solar de Campofrío (500), la calle Vitoria (2.500) y la intersección con Eladio Perlado a la altura de la Real y Antigua (2.500). En 2008, un trabajo de dos ingenieros de la Universidad de Burgos elevaba las necesidades hasta las 7.000 plazas contando únicamente los residentes, pues se estima que la actividad comercial del barrio necesitaría además plazas en rotación. Y los pequeños empresarios siguen teniendo clara su apuesta; hay que construir subterráneos.
Tras varios intentos en vano, la plaza de San Bruno ha surgido como la nueva esperanza. Ocupada actualmente por el viejo mercado de abastos, ya en desuso, acaba de ser objeto de un convenio urbanístico entre el Consistorio y Caja de Burgos, la que era propietaria del inmueble. Mediante ese acuerdo, la administración se hace con los 910 metros cuadrados que ocupa el mercado y podrá configurar un espacio diáfano de en torno a 3.000, mientras la entidad financiera obtiene un incremento de edificabilidad de casi 3.400 metros en una manzana situada entre Manuel de la Cuesta y la avenida de la Paz, donde se encontraban los viejos edificios que la propia Caja ha derribado.
El concejal de Fomento, Javier Lacalle, prefiere andar con pies de plomo y no hablar de ninguna propuesta concreta para la nueva plaza resultante. De momento insiste en que «lo importante es que la ciudad gana ese espacio», recuerda que la propiedad no pasará oficialmente a manos municipales hasta que entre en vigor el nuevo PGOU, al menos hasta finales de 2011, y recalca que no será hasta entonces cuando llegue el momento de plantearse qué se hace con la plaza.
«Podría haber un párking. No decimos ni que sí ni que no», apunta, antes de recordar una frase que ya pronunció en una reciente entrevista con este periódico: «No perderemos ni un minuto con ese tema si no vemos una demanda real». El Ayuntamiento ha escarmentado con la experiencia de Lavaderos y asegura que no se molestará en nuevas inversiones «que son de carácter local, para un barrio y no para toda la ciudad» si no existe el compromiso de su rentabilidad demostrado a través de la existencia de compradores.
Llegado el momento habrá que comprobar si los vecinos están dispuestos a pagar el precio que se pida por las plazas, pero por ahora San Bruno es también una opción muy aplaudida por la Asociación de Comerciantes Zona G. El colectivo ya ha expresado públicamente su preferencia por una infraestructura que incluya plazas en propiedad pero también en rotación, la fórmula más interesante para los pequeños negocios de los alrededores.
Los propios vecinos también han subrayado en alguna ocasión la oportunidad que supone la actuación en San Bruno, pues Gamonal no anda precisamente sobrado de espacios libres, y muchos creen que la ubicación sería apropiada para un subterráneo. Incluso la oposición estuvo de acuerdo con el PP en apoyar la adquisición del mercado de abastos aunque también han solicitado aprovechar la coyuntura para construir un párking.
Un estudio realizado recientemente por dos grupos de alumnos de Ingeniería de Obras Públicas de la Universidad de Burgos planteaba dos alternativas para la remodelación de San Bruno y sus alrededores, y en ambos casos las plazas de aparcamiento resultaban con un coste aproximado de 13.000 euros.
El Ayuntamiento, sin embargo, relativiza el dato al tratarse de un mero trabajo de fin de carrera y asegura que serán sus propios estudios los que, llegado el caso, deban fijar el coste por plaza. En los dos casos más recientes impulsados por el Consistorio, cada plaza en Lavaderos costaba 21.000 euros (el proyecto fracasó) mientras en las huertas de La Concepción, que acaba de iniciar la redacción del proyecto, se estima un precio de 19.000.