Con la llegada de las vacaciones y el buen tiempo, una de las mejores formas de ocupar el tiempo libre es ir a la piscina. Una manera sencilla de hacer frente al calor.
En los últimos años se ha producido un aumento del número de instalaciones con piscina y de los usuarios que las frecuentan. En la provincia de Burgos están contabilizadas un total de 88 piscinas al aire libre, de las cuales 63 son de titularidad municipal y 25 de titularidad privada. A este tipo de piscinas hay que sumar las 14 climatizadas. De ellas, 7 son de titularidad municipal. En Burgos capital se encuentran 7 piscinas al aire libre y 10 climatizadas. En ambos casos son piscinas de uso público, independientemente de que la titularidad sea pública o privada. En el año 2009 tres de estas piscinas eran de nueva construcción.
Dentro de la categoría de piscinas públicas se incluyen no sólo las instalaciones que son gestionadas por ayuntamientos u otras administraciones, sino también las que no tienen un carácter privado en sentido estricto, como es el caso de las que pertenecen a asociaciones, clubes o comunidades de vecinos. Por su parte, la denominación de instalación privada se refiere a aquellas de uso exclusivamente familiar privado.
Los técnicos de la Consejería de Sanidad son los encargados de llevar a cabo estos controles, de los que se excluyen las piscinas particulares, así como las aguas termales o centros de tratamiento. El control de las piscinas es quincenal, y la primera de las revisiones se lleva a cabo antes de la apertura.
«Esta primera visita se realiza con el vaso vacío, para comprobar que no haya azulejos cortantes, que las escaleras estén bien sujetas o que el desagüe esté correctamente pegado al fondo», explica Pilar Varela, técnico de Sanidad Ambiental de la Junta de Castilla y León. Por este control ya han pasado la práctica totalidad de ellas, salvo aquellas que por pertenecer a pueblos pequeños se abren más adelante.
«Se han dado casos en los que desde las piscinas se han olvidado de llamar a los Servicios Oficiales Farmaceúticos (SOF) para que lleven a cabo esta visita. Cuando los técnicos se personan allí y el vaso está lleno, se abre expediente», comenta Varela.
Estas inspecciones se realizan a lo largo de todo el año en el caso de las piscinas climatizadas, mientras que en las de verano se reduce al período durante el cual permanecen abiertas. «Los controles serán más frecuentes en aquellos casos en los que se haya detectado alguna irregularidad», afirma Varela. En el caso de las piscinas climatizadas se les obliga a hacer dos vaciados al año.
Siempre que se visita una piscina se levanta acta, independientemente del estado en el que se encuentre. En los casos en los que los técnicos acuden a las piscinas y éstas se encuentran cerradas por mal tiempo, horario, o porque se puede dar el caso de que el vaso aún no esté limpio, no se levanta.
Infracciones. Cada vez el número de infracciones que se registra es menor. «El hecho de que las piscinas ofrezcan, en su mayoría, unas condiciones óptimas para el baño se debe al trabajo bien hecho de los inspectores farmaceúticos de los SOF», explica Varela.
Entre las irregularidades más frecuentes se encuentran, además del nivel del cloro, la falta de papel higiénico, jabón y/o toallas de un sólo uso o secamanos en los servicios, el mal funcionamiento de alguna de las duchas exteriores o la ausencia de socorrista.
En función de la gravedad de la infracción, la piscina podrá solucionar el problema en el momento y continuar con su actividad diaria sin alteraciones. En cambio, si la infracción es más grave y no puede resolverse en un corto período de tiempo, la piscina deberá interrumpir su funcionamiento.
Según los casos, también se podrán imponer sanciones económicas, que según lo establecido pueden dividirse en faltas leves (0-3.005,06 euros), faltas graves (3.005,07-15.025,30 euros) y faltas muy graves (15.025,31-601.012,10 euros).
«En el año 2009 se realizaron 758 visitas y se llevaron a cabo 617 controles de cloro y PH», explica Varela. A través de estas visitas se vigila, además de las condiciones en las que se encuentran los vasos, el estado de los servicios, vestuarios, limpieza del andén (lo que se encuentra alrededor del vaso), la presencia del socorrista y los productos químicos utilizados en el tratamiento del agua.
También se aprovechan estas visitas para hacer estudios microbiológicos y físico-químicos. En este contexto son frecuentes las irregularidades referentes a la presencia de Pseudomonas y Staphilococcus que son resistentes al cloro. Aplicando una desinfección de choque el problema, generalmente, se resuelve.
El tiempo se convierte en el principal condicionante meteorológico para determinar la fecha de apertura y cierre de estas instalaciones. El buen tiempo de este verano ha hecho que algunas de ellas hayan optado por adelantar el día previsto para abrir al público. Según se desarrolle el verano la fecha de cierre también variará.