En el mejor de los escenarios posibles, no habrá alternativa a la peligrosa N-I y a la costosa AP-1 antes del segundo semestre de 2017. Dos años para la redacción del estudio informativo sobre las opciones del corredor Burgos-Miranda de Ebro y al menos otros 5 para la puesta en marcha de la vía elegida. Esos son los plazos contemplados por el Ministerio de Fomento en el pliego de condiciones técnicas a cumplir por la consultora que resulte adjudicataria del mismo, que ayer salió a licitación por 1,6 millones de euros (www.boe.es).
La previsión del tráfico habrá de hacerse a 20 ó 30 años, a partir de la entrada en funcionamiento de la vía. «En todo caso, si está previsto que la actuación sea explotada en régimen de peaje, será necesario hacer una previsión de tráfico a 50 años», acota el Ministerio, que mantiene la previsión de 650 millones de euros, ya avanzada en el Plan Reindus por el cierre de Garoña, «en caso de construirse una autovía», apostilla el documento.
Las ofertas deben presentarse antes del 7 de junio y no se abrirán hasta el 19 de julio, por lo que la adjudicación se pospondrá a septiembre, como mínimo.
El objeto del estudio es «recopilar y analizar los datos para definir distintas alternativas de una vía de alta capacidad y libre de peaje en el tramo señalado y que permita la continuidad de la autovía A-1 desde Burgos y hasta entroncar con la actual A-1 al norte de Miranda de Ebro, y asimismo recopilar los datos necesarios para decidir de manera fundamentada acerca de la alternativa óptima. Dentro de las alternativas que se planteen deberá analizarse el aprovechamiento de la N-1 y la liberación del peaje de la autopista AP-1 (con las obras que pudieran ser necesarias para la ampliación de su capacidad)», explica.
El área de estudio de cada corredor sugerido «vendrá delimitada en principio por una banda con un ancho variable entre 10 y 30 kilómetros», añade el pliego.
Asimismo, contempla que la opción elegida se tramite y ejecute por «tramos que puedan ponerse en servicio de forma independiente», además de tener en cuenta los avances de la autovía Dos Mares y de la entrada a Burgos de la A-12 (a Logroño), que ya podría suponer el traslado del peaje de Castañares a Rubena.
También recuerda a los potenciales redactores del estudio otras iniciativas ya en marcha, como las variantes de Santa María de Ribarredonda y Monasterio de Rodilla y la mejora del tramo entre esa localidad y Cubo de Bureba (cuya puesta en servicio está prevista para 2011). También se aprobó en junio de 2006 el proyecto entre Rubena y Fresno de Rodilla «no se pueden acometer las obras por encontrarse afectadas por el corredor de la A-12» y por este estudio, según la respuesta del Gobierno a una pregunta del senador del PP, Alfredo González Torres.