Los expertos coinciden en que ésta es la peor época del año para que haga viento. Las copas de los árboles están repletas de hojas, lo que hace muy vulnerables a aquellos ejemplares que sufren problemas de resistencia. Si a esos factores se une además la edad, el resultado suele ser nefasto. Por eso se cayó el lunes un castaño de indias en el paseo del Espolón y por el mismo motivo se fue al suelo ayer otro ejemplar de la misma especie en el paseo de la Isla, en la acera situada junto al hospital San Juan de Dios.
La caída de ambos castaños no provocó daños a ningún transeúnte ni a los ocupantes de ningún coche, pero el hecho de que se trate de árboles situados en pleno casco urbano, en dos espacios muy concurridos en estas fechas por los paseantes, ha llevado al Ayuntamiento a tomar medidas.
La Concejalía de Servicios, que dirige Santiago González, va a llevar a cabo en los próximos días un estudio exhaustivo del estado en que se encuentran los árboles del casco urbano, con el fin de determinar cuáles hay que talar y cuáles hay que tratar para que ganen en resistencia.
Estos análisis no son ni sencillos ni baratos. Y además hay dolencias que no diagnostican. Por ejemplo, en los casos de los dos castaños de indias que han caído los dos últimos días «el problema era que tenían dañada la raíz», señala Vicente Sebastián, el gerente de Jardines de Burgos, la empresa que lleva el mantenimiento de las zonas verdes. «Externamente no mostraban ningún signo de que pudieran irse al suelo, de hecho brotaban todos los años», añade.
Un análisis externo no habría establecido ningún riesgo. Y los estudios que se realizan actualmente con resistógrafos o martillos de impulsos para medir la resistencia del tronco «es difícil que hubieran observado el problema que tenían en las raíces». No obstante, la Concejalía de Servicios va examinar los árboles de más edad del núcleo urbano con el fin de determinar su riesgo de caída.
Una de las causas por las que resultan dañadas las raíces de los árboles es el exceso de humedad por el riego en los parques y jardines de Burgos. De hecho, Santiago González ha dado orden de «tener más cuidado a la hora de regar con el fin de que llegue la menor cantidad de agua hasta la base de los árboles». Especies como el castaño de indias crecen y se mantienen sin problemas en los bosques, pero «el exceso de riego no les viene nada bien».
Otro de los factores que ha podido contribuir a su caída son las obras que se ha producido recientemente tanto en el Espolón como en la acera del Paseo de la Isla. «Las consecuencias de esos trabajos no se ven de forma inmediata, pero el hecho de rebajar la cota afecta directamente a la base de los árboles», señala Vicente Sebastián.
El objetivo de la Concejalía es localizar, igual que se hizo en El Parral hace unos años, aquellos árboles del casco urbano que corren riesgo de caerse. Los que no admitan tratamiento «se talarán» y los que puedan salvarse se «mantendrán». ¿Cómo? Según indica el gerente de Jardines de Burgos, en la actualidad se les inyecta a los árboles, justo en la base, «distintas sustancias en función de sus características con el fin de proporcionarles más resistencia».
En cuanto a las podas, González indica que la caída de estos árboles revela «la importancia de llevar a cabo limpiezas fuertes cada ciertos años». Es consciente de que «no tienen buena prensa, pero hay que hacerlas, porque después los árboles crecen y se mantienen en mejores condiciones». No obstante, los castaños de indias no se podan, «solo son sometidos a limpiezas de ramas secas o rotas», añade Sebastián.
El gerente de Jardines de Burgos opina que en estos momentos «no es necesario un tratamiento de choque, ya que no se trata de atajar una enfermedad que aqueje a los árboles». Es partidario del análisis particular de cada árbol, primero externo y después interno, si es necesario. «El problema de estos días es puntual: rachas de viento fuerte en la época en que los castaños de indias, los primeros en florecer, tienen sus copas repletas de hojas», señala.