Las huellas de la reyerta en la puerta del domicilio hablan por sí mismas.
Una fuerte pelea sentimental estuvo ayer a punto de acabar en tragedia, como atestigua el reguero de sangre que dejó como saldo. Los hechos sucedieron en el cuarto piso del número 2 de la calle Granada (Gamonal) a primera hora de la mañana. Una pareja de nacionalidad colombiana, ambos de «algo más de 20 años», según los vecinos, se enzarzó en una discusión que acabó con él herido por arma blanca en una pierna y con ambos detenidos por la Policía Nacional.
En el piso del suceso «tanto las discusiones como las fiestas eran frecuentes», motivo por el que los vecinos tampoco prestaron demasiada atención a la fuerte «bronca» que se podía escuchar en casi todo el portal en torno a las siete de la mañana. Por el contenido de los gritos que escucharon otros residentes en el inmueble, al parecer la pareja había roto su relación recientemente y el acercamiento pretendido este fin de semana acabó mal.
Tan mal que la mujer apuñaló al hombre en una pierna, momento en el que él decidió abandonar el piso dejando el portal, el ascensor y la calle impregnados de sangre. A pesar de que el escenario vaticinaba algo peor, el hombre fue atendido por los servicios sanitarios, dado de alta y detenido ayer mismo. Ella también, según pudo confirmar este periódico.
«Yo escuché perfectamente cómo ella le gritaba que la soltara y él la decía que no iba a soltarla hasta que se tranquilizara. Ella le repetía insultos y le decía al chico que le iba a matar», relata una de las vecinas a las que despertó el suceso. A su juicio, el asunto «nada tiene que ver» con un supuesto caso de violencia de género.
Los hechos no pasaron desapercibidos en el entorno dado que la presencia policial fue importante (algunos testigos contaron hasta seis unidades) y llegó, junto con la ambulancia enviada al lugar, ya de día, «sobre las nueve de la mañana». No fueron pocos los que se temieron un desenlace aún más grave puesto que eran de dominio público las diferencias entre ambos, que llevaban «unos dos años» viviendo en el lugar en régimen de alquiler.
Quienes no se enteraron en el momento de lo sucedido no dejaban de mostrar su asombro al caminar frente a la puerta del número 2, puesto que el rastro de sangre invitaba a pensar en un desenlace mucho peor. En su camino para abandonar el edificio, el herido fue dejando grandes manchas de sangre allí por donde fue pasando, calle incluida.
Dado que los agentes personados en el lugar de los hechos decidieron la detención de ambos, será su testimonio y las pruebas que pueda aportar la investigación lo que determine la responsabilidad de cada uno de ellos en lo sucedido. Sí está claro que estuvieron cerca de protagonizar un suceso de consecuencias irreversibles.
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