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miércoles, 08 de febrero de 2012
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La crudeza del invierno "congela" los plazos de la circunvalación y del primer tramo de la A-73

H. Jiménez / Burgos - lunes, 15 de marzo de 2010

La duplicación de la ronda norte y el arranque de la autovía a Aguilar debían estar listos este año pero el frío y las lluvias impiden avanzar

Casi es mediodía y el termómetro aún marca bajo cero. Probablemente no deje de helar en toda la jornada. La débil nevada caída durante la madrugada y las primeras horas de la mañana ha dejado una capa de "harina" sobre las laderas que miran al norte. Los jefes han comunicado a varios operarios, encargados de la construcción de una de las pérgolas de hormigón, que pueden marcharse a casa porque hoy no hay quien trabaje. El hielo cubre las escaleras, las barandillas y los suelos. Ni siquiera hay barro, porque también está congelado. Duro panorama para quien tiene que pasarse muchas horas a la intemperie.

El relato corresponde a la mañana del viernes pasado, pero sería válido para la mayoría de los días transcurridos desde que a mediados de diciembre el invierno llegó para quedarse con nosotros. Burgos lleva soportando semanas enteras de crudeza y la obra pública se resiente como la que más. Los tramos que todavía faltan por construir de la circunvalación y el arranque de la autovía a Aguilar (denominada técnicamente A-73), hasta la localidad de Quintanaortuño, son dos de las víctimas más evidentes de este clima más que severo.

La semana pasada contábamos que Burgos está viviendo el invierno con más días de nieve desde 1972, que llevamos unas 50 jornadas de lluvia de las últimas 90 y que durante días enteros no ha dejado de helar, además de haber marcado récord histórico de las mínimas en diciembre y una noche en enero con 16 grados bajo cero. Las consecuencias de semejante climatología tenían que notarse.

Las condiciones han obligado a modificar la programación de los trabajos en un esfuerzo de adaptación que permite aprovechar al máximo estos meses pero que tampoco consigue maravillas. Es casi un proceso de selección natural en el que hay que optar por el mal menor, por trabajar en lo único que permiten la lluvia, la nieve y las bajas temperaturas.

La subdelegada del Gobierno en Burgos, Berta Tricio, explica que las tareas de los últimos meses se han centrado en la construcción de estructuras, dejando al margen los movimientos de tierras imposibles de ejecutar. «El verano de 2009 fue muy bueno, nos ayudó mucho y pudimos avanzar más rápido que otros años, pero ahora tenemos que hacer otra planificación». Tricio está muy pendiente de las obras que lleva a cabo el Ministerio de Fomento y las visita con frecuencia, la última vez hace unos días, así que es consciente de las dificultades que están padeciendo.

Pese a ello, la subdelegada transmite un mensaje optimista subrayando lo conseguido hasta el momento: «Hemos logrado ejecutar muchas estructuras que de otra manera se habrían quedado atrás y que son imprescindibles para la obra». Por ejemplo, en la A-73, están en ejecución dos puentes sobre el río Ubierna, dos pasos superiores en las carreteras de Sotragero y Celadilla Sotobrín, cinco marcos para el paso de caminos y el único enlace existente. Solo falta por comenzar un paso inferior sobre la antigua vía Santander-Mediterráneo.

Por su parte, en la duplicación del túnel de la ronda norte y el tramo Quintanadueñas-Villatoro-Villímar, ya están listos tres pasos inferiores y un viaducto de casi 200 metros en el enlace de Villatoro, aunque falta otro gran paso superior en las inmediaciones de la carretera de Santander y el enlace de Quintanadueñas.

Y finalmente en el tramo Quintanadueñas-Villalbilla, el último y definitivo para completar la circunvalación, las cosas van algo más atrasadas porque fue la última obra en comenzar y faltan tres grandes viaductos de enlace, por ejemplo, con la autovía de León.

La ladera es la clave. Lo malo es que en todos ellos falta completar movimientos de tierras gigantescos de millones de metros cúbicos. De hecho, entre la depuradora y Villabilla aún no han comenzado aunque el caso más evidente es el de la ladera situada entre el túnel de Fuente Buena y la carretera de Santander. Allí las excavadoras tendrán que "comerse" la montaña a ambos lados de la carretera y durante las últimas semanas no se han podido mover ni una tonelada. Será este verano cuando haya que afrontar a toda máquina esta tarea, pero la labor durará meses incluso contando con condiciones meteorológicas favorables.

Por ello, Berta Tricio admite que «no me atrevo a dar una fecha de finalización porque sería una imprudencia. Dependeremos del tiempo, pero lo importante es que no hemos parado de trabajar y que estamos avanzando». Como ella misma reconoce, «el segundo túnel no tiene sentido si no es para conectarlo con el enlace de Villatoro», así que habrá que esperar a las tierras para ponerlo en marcha.

La última previsión oficial data de octubre de 2009. Ese día el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, anunció con orgullo que el tramo Quintanadueñas y Villatoro y la conversión en autovía del Villatoro-Villímar acabarían a finales de 2010. Además, avanzaba para la conexión con la autovía de León los comienzos de 2011, siempre remitiéndose a los plazos de las contrataciones. Aquello lo dijo cuando este invierno no había comenzado, ahora no sería capaz de repetirlo. La naturaleza, de nuevo, vence a la ingeniería.

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