Representantes de diversos colectivos participantes en la elaboración del Plan acudieron al Principal.
«Un plan estratégico es un lugar de encuentro y de cooperación. Cuanto más amplio el espectro, mucho mejor. No es un problema de los culturalistas. No sólo es un problema de las personas cultas, debe afrontarse por el conjunto de la ciudadanía. La cultura nos atañe a todos». Estas afirmaciones forman parte del discurso que ayer por la tarde pronunció el alcalde en la presentación del Plan Estratégico de la Cultura y en el que aludió a una cita del ex consejero de cultura de la Generalitat de Cataluña, Ferrán Mascarell.
De este modo, Juan Carlos Aparicio reclamó la colaboración ciudadana en la puesta en marcha de las directrices que marca este documento en el que se ha contado con la opinión de más de casi 5.000 personas y que comenzó a elaborarse en noviembre de 2008. Además, puntualizó que de manera directa han participado unas 500 personas a través de mesas, talleres y encuentros. «Esto pone de relieve que es el resultado de un proceso muy participativo», matizó.
En la misma línea, el alcalde expresó que «se ha trabajado en la búsqueda de una herramienta importante para las opciones de nuestra candidatura a la Capitalidad Cultural Europea en 2016». Recordó que el Plan Estratégico de la Cultura ha supuesto dos fases. Una primera, de diagnóstico, para analizar los puntos fuertes, «afortunadamente muchos y muy buenos» de la potencialidad cultural de esta ciudad, Y una segunda para definir el plan de acción, las líneas estratégicas, objetivos y programas, así como los aspectos que es preciso mejorar.
Presente y futuro
Pero ademas, Aparicio resaltó la importancia de que todas las actuaciones previstas en materia cultural se mantengan en el tiempo. «Que no sólo se mire al proyecto de Capitalidad 2016, que se apueste por que la cultura no sea un elemento accesorio, sino central de la actividad política», expresó.
La hoja de ruta que ayer se presentó en la Sala Polisón del Teatro Principal plantea multitud de propuestas para revitalizar la actividad cultural en la ciudad. Propone la transformación de algunos lugares en centros de creación y formación, pero también nuevos espacios para la música, el teatro o el arte.
También se sugieren iniciativas como la música en directo en los bares, llevar la cultura a centros comerciales o parques, fomentar la actividad en iglesias o monasterios, descentralizar la programación hacia los barrios o fomentar la lectura.
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