Una inversión de 60 millones de euros (equivalente a la mitad de todo el bulevar), más de un lustro de gestión, años de espera y la lucha titánica por superar la crisis económica están contra las cuerdas. Sería cómico si no tuviera las consecuencias que tiene, pero resulta que, a día de hoy, y al parecer en los meses venideros, las parcelas industriales resultantes de la cuarta fase de Villalonquéjar no se pueden vender. Y no se pueden vender porque no se pueden registrar. ¿Y por qué no se pueden registrar?
La historia viene de largo y es algo compleja. Se remonta a las obras del desvío ferroviario ejecutadas por Fomento. El Ministerio expropió algo menos de medio millón de metros cuadrados (483.660, para hilar fino) de suelo para ubicar en esos terrenos los vertidos de tierra procedentes de la obra del desvío y el parque de maquinaria. Lo hizo con tanto tino que fue a situarlos en medio de lo que iba a ser la cuarta fase del polígono.
Toda vez que concluyeron las obras, Fomento procedió a desafectar esos terrenos, es decir, a declarar públicamente que ya no necesita el suelo para el fin por el que fueron expropiados. Para hacer eso, el Ministerio necesitó de dos resoluciones: una data de julio del 2006 y otra de febrero del 2009. Casi tres años. A partir de ahí, los expropiados tenían derecho a ejercer la reversión pagando a Fomento lo que Fomento les había pagado y recuperando la titularidad del suelo.
Esa es una operación rentable, puesto que el Consorcio que gestiona la ampliación (Caja de Burgos y Ayuntamiento) les pagará más por sus terrenos de lo que les había abonado Fomento, así que la inmensa mayoría de los propietarios ejercieron su derecho y recuperaron las parcelas para vendérselas, vía expropiación pero en mejores condiciones, al Consorcio. Sin embargo, hubo algunas propiedades, que suman 47.905 metros, que no fueron reclamadas. Una vez expirado el plazo para ejecutar la reversión, el suelo queda en manos del Estado.
A "INVENTARIAR". Cuando esto sucede, lo que ocurre a continuación es que interviene el Ministerio de Economía y Hacienda, los suelos pasan a su "propiedad" y deben de ser incorporados al Inventario General de Bienes y Derechos del Estado. Pero eso todavía no ha sucedido y en el seno del Consorcio existe cierta preocupación por este hecho.
Mientras el Estado no movilice su descomunal engranaje para hacer efectivo el trámite, y habida cuenta de que la ampliación se ha tratado urbanísticamente como una única unidad de actuación, las parcelas resultantes de la obra de urbanización no se pueden inscribir en el Registro a nombre del Consorcio, y por lo tanto no se pueden vender a terceros, en este caso las industrias interesadas en ubicarse ahí. Así que, resumiendo, hasta que el Consorcio no pueda expropiar al Estado esos 47.905 metros no habrá terreno industrial disponible para las empresas.
«Se están moviendo fichas al más alto nivel para acelerar los plazos, pero sabemos que la administración central es muy lenta», resumen fuentes conocedoras del caso. La repercusión de esta situación sobre las empresas interesadas en instalarse en la cuarta fase de Villalonquéjar es directa y dilata las inversiones y la creación de empleo.
«¿Cómo vamos a negociar nuestra financiación si ni siquiera podemos poner encima de la mesa de las entidades financieras la escritura de propiedad de las parcelas?», se preguntan algunos empresarios afectados y consultados por la situación. Los primeros en recibir el impacto de esta realidad han sido las dos firmas que recibieron suelo por la vía de urgencia para instalarse en la cuarta fase y que actualmente trabajan sobre un suelo que no pueden hipotecar para financiarse.
Así que la situación final es la siguiente. Burgos registra una tasa de paro del 18%. Es más necesario que nunca desarrollar inversiones capaces de crear empleo. Caja de Burgos y el Ayuntamiento han echado el resto para adelantar los 60 millones de euros de la urbanización de la cuarta fase y pagar las expropiaciones. Y ahora todo queda colapsado porque menos del 5% del suelo afectado por esta ampliación industrial ha quedado pendiente de que el Estado lo registre en su inventario y sea expropiado por el Consocio. Increíble, «pero cierto».