Ya no es ningún secreto que España tendrá que adaptar sus sistemas productivos a las leyes del mercado laboral global y, por tanto, quitarse el buzo y ponerse a investigar. Quienes tienen acceso a los púlpitos mediáticos lo llaman "reconversión", otros "apuesta por la I+D", otros "revolución tecnológica" y otros prefieren ir caminando.
Para desarrollar una patente no es necesario dedicarse a la investigación de materiales sometidos a condiciones ambientales adversas. Puede que algo en principio tan básico como un sistema público de préstamo de bicicletas sea el camino del éxito. Si no se lo creen, sigan leyendo.
«Hasta el desarrollo en el ITCL del de Burgos, había dos experiencias en ciudades (Córdoba y Gijón) de sistemas de préstamo ligadas a empresas de publicidad. El primer sistema independiente se desarrolló para esta ciudad dentro del proyecto Civitas Carabel, en el cual ITCL era el socio tecnológico. Esta propuesta fue conocida por el Ente Regional de la Energía (EREN) de la Junta de Castilla y León, y a través del EREN por el IDEA (Instituto de Diversificación y Ahorro Energético) del Ministerio de Industria, que entró a financiar a través de los convenios con las comunidades autónomas este tipo de proyectos», rememora José María Vela, director gerente del Instituto Tecnológico de Castilla y León en Burgos.
Así que Europa propuso, la Junta puso y el Ayuntamiento dispuso. Como socio tecnológico, el ITCL registró dos patentes y diseñó el sistema de la estructura mecánica, anclajes, electrónica de control, electrónica de identificación, software de control y explotación de datos, comunicaciones... En resumen: todo.
Exportado
En verano de 2006 se estrenó Bicibur; a partir de ese momento la mirada de media España giró hacia Burgos. Con un ojo miraban una política de transporte sostenible y nada agresiva. Con el otro vigilaban las suculentas subvenciones convocadas por unos y otros para allanar el camino.
A fecha de hoy, el sistema del ITCL parido para Bicibur está funcionando en 57 municipios españoles, 14 de ellos capitales de provincia, y en la localidad portuguesa de Paredes. «En este momento valoramos las ofertas que nos han llegado desde Alemania, Grecia y Turquía», amplía Vela. Así es como el organismo comenzó a andar el camino que les ha llevado a ser un referente nacional e internacional en materia de innovación y tecnología al servicio de la movilidad urbana.
Parecía sencillo, pero documentar y registrar a miles de usuarios "armados" con una tarjeta y saber (por citar un ejemplo) a través de internet cuántas bicis quedan en cada punto de alquiler, tiene su miga. Y hace un pan que gusta.