Por mucho que se subsidie y por mucho que la administración local se vuelque en su promoción, en tiempo de estrecheces cualquier ahorro hace granero, y el transporte público lo nota. Y además bien.
A lo largo de 2009 la flota de autobuses que alimenta las 34 líneas operativas de la capital transportó a 13.449.998 personas, cifra que representa una reducción del 2,81% con respecto a 2008, cuando fueron 13.838.314. El dato supone la segunda caída consecutiva, puesto que en 2008 ya había caído un 1%, y rompe una tendencia al alza que se mantuvo entre los años 2004 y 2007. ¿El motivo? Pues al parecer hay que buscarlo en la difícil coyuntura económica en la que está sumido el país, que se ha manifestado con más contundencia en el último bienio.
«Es evidente que hay una reducción del gasto por parte de los usuarios, bien porque por desgracia no nos necesitan para ir a trabajar, bien porque están buscando la forma de ahorrar», valora el concejal responsable de los buses urbanos, Esteban Rebollo.
Rebollo no considera que el "baile" de líneas registrado en los últimos años a cuenta de las obras públicas y la apertura de nuevas infraestructuras, como el aeropuerto o la estación del AVE, haya impactado sobre el descenso de viajero, y además lo justifica con un ejemplo palmario: «El mayor descenso se ha producido en la línea 1, la de Gamonal, donde tuvimos 296.379 viajeros menos, lo que supone un retroceso de casi un 8%. Coincide que esa línea no ha sufrido modificación alguna salvo el traslado de la cabecera del Cid a Gran Teatro mientras estuvo cortada la avenida del Arlanzón, un cambio que no consideramos significativo».
También le da la razón el dato cruzado de la regresión media nacional de los sistemas de transporte urbano, que retrocedieron un 2,9%, según los datos que maneja el Servicio Municipalizado de Accesibilidad, Movilidad y Transportes. Es más, el transporte en general se ha resentido con fuerza en 2009, uno de los peores años económicos que se recuerdan, con una reducción cercana al 8% en toda España.
Pero no todo fue malo el pasado año. De hecho, otro de los motivos que bien pueden justificar el descenso de viajeros en la línea de Gamonal, que ha perdido el 10% acumulando los dos últimos ejercicios, es el aumento de usuarios registrado por la línea de Villafría, que mejoró su frecuencia (antes era de una hora y actualmente es de treinta minutos) y creció por encima del 8,5%. Y no es la única.
EN AUMENTO. Al igual que la mejora de las frecuencias a Villafría (no es la misma que la del aeropuerto, aunque sí comparten parte del trazado) ha mejorado la "asistencia" a la misma, el refuerzo de otras líneas ha repercutido sobre una subida de los datos de usuarios. «El cierre del puente Castilla nos solapó las líneas de San Pedro de la Fuente y Parralillos. Las reforzamos y la consecuencia ha sido que en Parralillos hubo 52.274 viajeros más; eso es un crecimiento del 18,43%», añade Rebollo.
Bien es cierto que en el caso de Parralillos podría haber influido de forma notable el hecho de que preste servicio al "nuevo" distrito de Cellophane, cada día más habitado y también más acostumbrado a utilizar los servicios públicos que hay en la zona.
Lo mismo ha sucedido con la línea de Fuentecillas, que registró un crecimiento del 18,53%, dato que en este caso sí se vincula directamente al crecimiento demográfico del barrio. En definitiva, la ciudad cambia, se mueve y requiere de ajustes casi continuos que no siempre son fáciles de aplicar en las líneas de transporte público. Y queda lo peor: adaptarse a la inminente apertura del nuevo hospital (ver artículo siguiente).
Rebollo entiende que esos ajustes puedan generar algunas molestias, pero no ha tenido un año fácil. «Las de Parralillos y Villafría no han sido las únicas que hemos tenido que reforzar. No han sido un año fácil y ahí está la reordenación para mejorar las frecuencias en los corredores de Castañares, Eladio Perlado, Villatoro o Arcos».
En el Servicio están convencidos de haber logrado cumplir con las necesidades de la ciudad, si bien son conscientes de que «mientras no dispongamos de carriles dedicados en exclusiva al transporte público va a ser muy difícil mejorar algunas frecuencias». Tal vez eso lo cambie el bulevar.