A diferencia de ocasiones anteriores, la patronal FAE se muestra «muy tranquila e ilusionada» con los pasos que está dando Caja de Burgos para reforzar su futuro financiero. Es más, su presidente, Roberto Alonso, no tuvo reparos ayer en garantizar «todo el apoyo» del empresariado local al Grupo Banca Cívica, un proyecto que calificó de «muy serio, muy profesional y que busca un futuro para ser mejores y más grandes» y, sobre todo, que nace desde «una profunda profesionalidad y libertad», dos valores claves para una patronal especialmente beligerante con la politización de las cajas.
Este respaldo a Caja de Burgos se produjo tras la reunión del Comité Ejecutivo de FAE con el presidente y el director general de la entidad de ahorros, José María Arribas y Leoncio García Núñez, respectivamente. Ante ambos dirigentes, que despejaron todas las dudas que les plantearon los empresarios, Roberto Alonso no dudó en asegurar que este nuevo proyecto dará a las empresas burgalesas «más potencia, más financiación y más futuro», pues ofertará más variedad de productos financieros y con precios más competitivos.
Ante esta realidad, el representante de los empresarios se mostró esperanzado ante la decisión que adopte al respecto la Junta de Castilla y León, y advirtió que si ejerce su derecho a vetar el proyecto sería una decisión «incongruente», puesto que el Grupo Banca Cívica «también va a apoyar la economía regional». La Comunidad, añadió, necesita «cajas fuertes, rentables y bien gestionadas» y no necesariamente una sola caja, dijo.
TERRITORIO. En esta misma idea insistió el presidente de Caja de Burgos, José María Arribas, quien reiteró que su entidad, Caja Navarra y CajaCanarias están ante el «mejor proyecto» que pueden tener cada una de ellas. «Todo lo que sea positivo para las cajas será positivo para los territorios en los que se mueven. Además, específicamente para los empresarios de Burgos, el proyecto contempla que a partir de la puesta en marcha de este grupo consolidado, no deben notar nada más que mejoras en su relación con Caja de Burgos, su caja habitual», añadió.
Tanto Arribas como García Núñez insistieron en que nada va a cambiar en la gestión y en las personas, aunque los clientes se van a beneficiar de un grupo «fuerte y potente» con presencia en los mercados nacionales e internacionales, que ofertará mayor flujo de capital, un mejor rating, una variedad de productos más amplia y a unos costes más competitivos.
TAMAÑOS. Arribas matizó que en el caso de clientes de un cierto tamaño o grandes empresas, -cuyos límites están aún por definir, aunque se estiman entorno a una facturación de 25 a 30 millones de euros anuales o con unos créditos superiores a los 8 millones-, la última decisión podría tomarse a través del Grupo Banca Cívica. Por contra, los proyectos impulsados por cada caja, como los polígonos de Villalonquéjar o Sarracín o las inversiones en Madrigal en el caso de Burgos, seguirán siendo gestionados por cada entidad.
Por último, Arribas reiteró que su pretensión es que el Grupo Banca Cívica consolide cuentas el 1 de abril y señaló que, en el caso de que la Junta agote sus tres meses de plazo para aprobar la integración, ésta no se produciría hasta entonces al ser Caja de Burgos entidad fundadora.