Alcalde y empresarios, representados por la patronal FAE, coincidieron ayer en que es necesario respetar las «reglas del juego» de la competencia y permitir que Burgos y su estratégica y consolidada industria auxiliar del automóvil participen activamente -como lo hace ya en otros proyectos- en el desarrollo y construcción del coche eléctrico, que impulsa el fabricante Renault en Valladolid con el generoso apoyo de los fondos públicos de la Junta de Castilla y León y el Gobierno de la Nación.
Esta fue una de las principales conclusiones del largo encuentro celebrado ayer en la Alcaldía -más de dos horas- entre Juan Carlos Aparicio (que estuvo acompañado de varios concejales) y la Comisión Institucional de FAE, en la que están representados todos los sectores productivos, para analizar la actual situación económica de la ciudad.
Desde la patronal, especialmente desde Femebur (federación que agrupa al sector de la automoción), se ve con gran preocupación que desde la Consejería de Economía y Empleo se quiera reunir todo el proyecto del coche eléctrico en torno a Valladolid e incluso aglutinando en un solo polo industrial -el delimitado por las localidades vallisoletanas de Cigales, Corcos y Cabezón- a toda la industria auxiliar y los procesos de I+D+i que requiera este modelo.
Los empresarios consideran que todas las empresas del sector en la región, estén donde estén ubicadas, deben tener derecho a participar libremente en este proyecto y de acuerdo a sus capacidades y virtudes, máxime cuando el futuro coche de Renault saldrá adelante gracias al importante aporte de los fondos públicos de las Administraciones regional y central.
Ante estas peticiones formuladas en la Alcaldía, el alcalde se limitó posteriormente a pedir el respeto a las «reglas del juego» y a tener en consideración a una industria competitiva y consolidada, sin hacer mención expresa ante los medios de comunicación al proyecto del vehículo eléctrico.
No obstante, empresarios y responsable municipal coincidieron en que es vital aprovechar todas las oportunidades en un momento de «alta preocupación económica» para Burgos. A este respecto, el alcalde reconoció que es «muy difícil» -aunque se está intentando por varias vías- atraer nuevas industrias a la capital, especialmente por el «colapso» financiero que ahoga actualmente cualquier proyecto de expansión o implantación. «Estamos realizando bastantes acciones concretas para atraer y convencer a determinados grupos industriales a la ciudad, pero muchas veces los proyectos no se pierden por el desinterés de las administraciones sino por la imposibilidad de financiarlos». Por ello, escuchó la petición del presidente de FAE, Roberto Alonso, en el sentido de crear una oficina de atracción de la inversión. aunque insistió que «son malos tiempos».
Pese a que no se concretó ninguna acción sobre esta oficina o el futuro del CAE, Alonso se mostró satisfecho con este encuentro que, reconoció, ha venido precedido de «desencuentros intensos».