La pretensión del Gobierno de retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años, en caso de llevarse a cabo tal y como ha sido planteada inicialmente, cambiará el ritmo vital de miles de personas. Solo en la provincia de Burgos, si la reforma ya estuviera plenamente en vigor (su implantación ha sido anunciada de manera paulatina) tendrían que estar trabajando cerca de 6.000 personas que tienen 65 y 66 años y se acaban de retirar del mercado laboral a lo largo de los últimos dos ejercicios.
Con todos ellos trabajando, el número de personas activas se incrementaría en un 3,75% respecto a las 160.000 personas ocupadas que reflejaba la última Encuesta de Población Activa correspondiente al último trimestre de 2009 y dada a conocer la semana pasada. Serían por tanto trabajadores que estarían cotizando al sistema y no obteniendo los recursos de la hucha común.
El dato de jubilados con edades comprendidas entre los 65 y los 67 años es aproximado, puesto que la administración central asegura no disponer de ese indicador provincializado. La cifra se deduce a partir del número de expedientes de jubilación que cada año inicia la Seguridad Social en Burgos y que en los ejercicios 2008 y 2009 han sido de 3.196 y 3.151 respectivamente.
Entre ambos superan los 6.300 pero de ellos habría que deducir el número de solicitudes provenientes de mayores de 65 años que han decidido prolongar voluntariamente su vida laboral hasta el entorno de los 70. Y también la de quienes se jubilan a partir de los 60 (una cifra nada despreciable) que consiguen anticipar el momento de dejar de trabajar bien mediante prejubilaciones o mediante otras fórmulas que permiten una retirada parcial o total antes de la edad límite.
El calado de una reforma como la propuesta por el Ejecutivo central se comprueba también al estimar cuántos burgaleses estarían afectados por el retraso progresivo de la edad de jubilación. Este proceso se iniciaría en el año 2013 para quienes entonces cumplieran los 65 (es decir, los nacidos en 1948) y concluiría en 2025 con incrementos de dos en dos meses. Los nacidos en 1959 serían por tanto los primeros completamente afectados por la medida.
Teniendo en cuenta las cifras del último padrón en la provincia de Burgos, los nacidos entre 1948 y 1959 suman un total de 59.221 personas. De todas ellas muchas no tendrán derecho a la jubilación por no haber cotizado los años suficientes, pero de alguna forma se verán afectados directa o indirectamente (a través de sus parejas, por ejemplo) por el retraso en la edad de jubilación.
Contestación social
A lo largo de los últimos días las voces opositoras a los planes del Gobierno se han ido incrementando. Las centrales sindicales han anunciado manifestaciones y se preparan caceroladas para esta noche a las 21,00 horas ante los ayuntamientos de multitud de capitales españolas. En Burgos, empresarios y trabajadores que subrayan su ausencia de vinculación con la política ha elaborado un manifiesto en contra de la jubilación a los 67 años. El correo electrónico y la red social Facebook están ejerciendo de canalizadores de esta plataforma que califica de «inaceptable» el retraso y para ello aporta hasta 40 argumentos económicos y jurídicos. La negociación de la decisión gubernamental ante el Pacto de Toledo será determinante.