El Arco de Santa María, con la plaza Vega al fondo.
La recuperación de centros históricos degradados social, cultural, patrimonial, económica y medioambientalmente es posible. El de la ciudad de Orense es un ejemplo, y Burgos podría mirarse en su espejo a tenor de la similitudes entre uno y otro, ya que cuentan con prácticamente las mismas dimensiones. En 1996, el casco viejo de la capital gallega era un enfermo terminal. Desde el punto de vista humano, presentaba un notable envejecimiento de su población y había un alto índice de marginalidad; desde la perspectiva física, muchos de sus edificios presentaban graves deficiencias, abundaba la infravivienda, apenas había dotaciones sociales; del lado social, económico y cultural, el comercio local estaba anticuado y en acelerada desaparición, con sus calles más tradicionales sin apenas actividad; en el apartado medioambiental, carecía de aparcamientos subterráneos y había un grave problema de accesibilidad y movilidad.
Más de una década después, con el liderazgo del Consistorio orensano, la participación activa de vecinos, comerciantes y los convenios con otras administraciones y entidades, la situación es totalmente distinta.
Recogemos aquí algunas de las actuaciones desarrolladas en estos años para la rehabilitación de ese centro histórico. El Ayuntamiento adquirió 20 edificios para implantar viviendas para jóvenes, un centro cívico social, otro de iniciativas empresariales, un tercero de formación para la construcción y un cuarto de interpretación de la naturaleza. Además, se han rehabilitado cerca de un millar de viviendas; una de las zonas de ese centro histórico se ha enfocado hacia la cultura con un auditorio, la reforma del centro cultural de la Diputación, albergue de peregrinos, nueva biblioteca y archivo histórico y la adquisición de un edificio para implantar la escuela de artes y oficios, entre otras acciones. En el apartado comercial, se han creado dos calles especializadas, una de artesanía y otra de restauración. También se han adecentado fachadas y peatonalizado numerosas rúas. Hoy el centro de Orense es un lugar mucho más vivo y habitable que hace diez años.