Mario San Juan, gerente del Plan Estratégico.
Cumple en este mes de febrero su primer semestre como gerente de la Asociación Plan Estratégico, en sustitución de Eduardo Escudero que pasó a estar al frente de la Fundación 2016. Defiende con firmeza sus convicciones e insiste en el concepto de la ilusión.
Tras este periodo de adaptación ¿Se siente ya plenamente al mando?
Sí, siempre he tenido libertad para trabajar y esta labor no me era desconocido, pues siempre he tenido un contacto directo con el anterior gerente y desde el primer momento me he sentido respaldado por el presidente de la Asociación, que es el alcalde de la ciudad, y abierto a cualquier sugerencia. Es una tarea ilusionante, sin duda, no puede haber nada más ilusionante que poder trabajar para tu ciudad y para que Burgos llegue a ser lo que tiene que ser. Una ciudad habitable, de tamaño medio y líder en algunos aspectos.
¿En qué podemos ser líderes?
Tenemos que aprovechar diferentes aspectos. Las ciudades medias son las que van a tomar el mando, son ciudades demostrativas, en las que la Unión Europea confía para realizar proyectos como de sostenibilidad, de industria. Y Burgos es atractiva, bien conectada y que a partir de ahora tiene muchas oportunidades, el AVE, el Complejo de la Evolución Humana. Puede crear nuevas líneas empresariales a partir del Centro de Enfermedades Raras, crear una industria auxiliar a través del nuevo hospital, el aeropuerto puede jugar un papel fundamental tanto en pasajeros como en el movimiento de mercancías... La ciudad tiene que explorar estas vías, además de su patrimonio artístico y cultural enorme. Porque en torno a la cultura deberíamos hacer girar muchas de las estrategias, sin ir más lejos la candidatura de 2016.
Habla usted de líneas muy diversas. ¿No deberíamos evitar esa dispersión de esfuerzos?
No. En el Plan Estratégico se establecen las líneas que debe seguir la ciudad y pasan por todos estos aspectos. Tanto la próxima llegada de la alta velocidad que convertirá a Burgos en una ciudad más ‘accesible’, el tema industrial, el tema cultural, la recuperación económica... No se pueden obviar ni pasar por alto, la ciudad debe dar pasos para que cuando la crisis acabe la ciudad esté en la línea de salida para dar primero. Eso pasa por una promoción industrial, por unos polígonos bien desarrollados, de calidad, por una ciudad bien conectada, por una población bien preparada, por atraer el talento, por que los núcleos de decisión de las grandes empresas estén aquí, que sea en definitiva atractiva no solo para los burgaleses sino para la gente de fuera. Y sobre todo una ciudad que debe estar ilusionada. No podemos descartar ninguna de las estrategias, pero Burgos debe encontrar su sitio y su lugar dentro de ese paquete de ciudades medias. Encontrar el punto que nos haga diferentes del resto.
Es que llevamos varios años buscando ese sitio. ¿Qué más hace falta para conseguirlo? ¿Esperar más tiempo?
Creo que se ha trabajado muy bien. Recientemente en una Junta Directiva hacíamos balance de lo que se ha conseguido y de las diferencias con otros planes estratégicos no solo de España sino en ciudades europeas y norteamericanas. Solo en nuestro país tenemos 75-80 planes estratégicos en marcha y nosotros hemos servido de referencia para algunos de ellos. El último de ellos Santander, por ejemplo. Hemos conseguido muchas cosas: el Consorcio del desvío salió del Plan, el nuevo hospital se trató en la Asociación, el CAE es un proyecto importante, el Área de Rehabilitación del Centro Histórico... Obviamente los proyectos europeos. En los últimos años la calidad de la ciudad se ha visto mejorada con fondos como el FEDER del Urban, con proyectos como el Civitas o el Hydrosolar. Con ellos la ciudad ha mejorado y se ha hecho un nombre en Europa. Hoy por hoy en Bruselas tú nombras a Burgos y lo sitúan en el mapa. Hemos obtenido un reconocimiento a través del premio que consiguió el Civitas... Las ciudades no cambian en 5 años, pero hemos empezado a trabajar para encontrar nuestro hueco.
Todo este trabajo confluye al fin y al cabo en la administración que es quien tiene el poder ejecutivo ¿Desespera su lentitud?
No, no tenemos que llegar a esa desesperación. La administración tiene unos trámites y esos son los que son y no los puede cambiar nadie. Aunque es cierto que hay algunos proyectos que gracias al Plan Estratégico se han visto agilizados. El ARCH, por ejemplo, o el CAE que logró en un tiempo récord su declaración como proyecto de interés regional por parte de la Junta de Castilla y León. Trabajamos para que las administraciones ejecuten pero no solo eso, fomentamos la participación.
Es que necesitan un verdadero interés político.
Somos conscientes de que el Plan tiene como objetivo sugerir una estrategia para la ciudad, que debe estar incorporada dentro de la política, debe liderarse y gestionarse. Pero dentro de esa estrategia debe haber dos cuestiones concretas: no debemos centrarnos solo en cuestiones tangibles como los equipamientos, sino también en aspectos ciudadanos.
¿Son conscientes de que desde fuera no se termina de entender el Plan Estratégico, que se sigue pensando que es una reunión de amigos que sirve para poco?
El Plan es una mesa de consenso, de participación que actualmente cuenta con 62 socios de todos los ámbitos, desde grandes empresas a vecinos y ONG. Pero no perseguimos que seamos conocidos, nuestro objetivo no es obtener un reconocimiento social, nuestro mayor premio es que los ciudadanos vean que la ciudad cambia. No estamos para llevarnos las loas y las alabanzas, pero estamos detrás de los grandes proyectos.
¿Les hacen daño las discrepancias políticas? ¿Le duele escuchar que alguien diga que se han convertido en una mera consultoría externa?
Las discrepancias, las diferencias de opinión enriquecen la labor que se hace dentro del Plan Estratégico. Desde el Ayuntamiento no se ha dejado de impulsar el Plan, he tenido desde el primer momento el respaldo del equipo de Gobierno y también desde la oposición y en concreto desde las filas del Partido Socialista. Ante esas críticas puntuales nosotros no nos sentimos dañados, creemos que la Asociación está bien valorada y lo importante es que hay una opinión global de que el Plan es un elemento necesario. Cuando la economía va bien defender la Asociación es fácil, pero en un momento como éste se está viendo que un elemento así, que está fuera de la política, es fundamental porque es quien debe marcar el norte de la ciudad.
¿A nadie, independientemente del color político de futuros ayuntamientos, se le ocurriría suprimir el Plan Estratégico?
No, porque están convencidos de que es un instrumento totalmente necesario. Todos los integrantes de la Asociación coinciden en verlo así.
¿Cuáles son los objetivos a cortísimo plazo para el año 2010?
Como objetivo fundamental e inmediato, la revisión del Plan. El año pasado elaboramos un estudio de prospección sobre la ciudad analizando hasta dónde podemos llegar en función de una serie de variables. Pero ahora tenemos un trabajo fundamental de volver a ilusionar a la ciudad, repensar los proyectos estratégicos, aunar los esfuerzos para que todos miremos en la misma dirección y que la ciudad salga adelante. Al margen de las discrepancias ideológicas de partidos está en juego el mayor de los valores de la ciudad, que es el futuro de todos nosotros. Descendiendo a lo concreto, vamos a intentar seguir con el elemento participativo que ha dado mucho juego en los últimos años, con el Plan Estratégico de la Cultura que presentaremos en marzo y que estará en torno a Burgos 2016.
¿Qué le gustaría que Burgos consiguiera en el plazo de 5 años? ¿Podría señalar cuatro o cinco proyectos clave, siendo realistas?
Vamos a ver... Burgos no puede aspirar a lo mismo que las grandes ciudades, aquí tenemos que jugar un rol distinto que pasara por la cultura, por la industria de servicios, por una revitalización, económica, social y a nivel de empleo en el centro de la ciudad. Eso haría que Burgos fuera atractiva, dinámica y que estuviéramos en el ranking de ciudades medias en el ‘top 5’, por decirlo de alguna manera. Seríamos capaces no de desperdiciar talento sino de atraerlo. Tenemos que seguir apostando por las industrias que ahora mismo tenemos, por nuestra fortaleza, pero sí podemos explorar otras vías para tener la capacidad de atraer nuevas empresas, talentos y núcleos de decisión.
Sorprende que no mencione el CAE. ¿Qué podemos conseguir en los próximos cinco años?
Tenemos que desarrollarlo. Es un proyecto fundamental para el Plan Estratégico, nacido del consenso político y entre todas las fuerzas vivas de la ciudad en el que desarrollamos un trabajo enorme. Si bien es cierto que ahora no es el momento idóneo para sacar adelante suelo industrial no se debe dejar morir. Para eso hemos puesto los medios oportunos. No es que el CAE sea nuestra niña mimada, pero desde luego es fundamental para la ciudad porque dotaría a Burgos de otra amplia zona industrial de calidad y bien dotada a nivel de servicios y conectividad.
Falta por concretar su instrumento de gestión, que los interesados se impliquen económicamente
Sí, claro, ahora mismo no es el mejor momento para que los inversores privados puedan aportar dinero, pero no por eso está dejado de lado en el Ayuntamiento. Se han puesto los medios para presupuestarlo e impulsarlo desde el Plan Estratégico por todos los medios que ha podido. Se han visto determinadas líneas de ayudas por parte del Ministerio de Industria y se ha creído oportuno optar a una de ellas, que dotaría de una pequeña parte del ordenamiento específico necesario.
¿Y el Civitas ha sido el gran logro de todos estos años, el más visible?
El proyecto Civitas ha sido el gran proyecto pero no del Plan Estratégico sino de la ciudad, que lo estamos disfrutando como una realidad. El ejemplo de Bicibur o las peatonalizaciones, la restricción de accesos en el centro, dotar a la flota de autobuses de vehículos más limpios... Ha sido el proyecto estrella y el que más reconocimiento exterior ha conseguido, el que ha situado a Burgos como una ciudad media realmente demostrativa en el que otras ciudades se tienen que mirar. Ciudades como San Sebastián, Barcelona o Madrid se están mirando en nosotros y en sus experiencias de movilidad.
Antes ellas eran nuestros ejemplos...
Cualquier burgalés miraba con cierta envidia, en San Sebastián, el impulso a la bicicleta. Y hoy por hoy esas ciudades se están mirando en Burgos y nos piden que les transmitamos conocimientos y nos sumemos a experiencias. Quedan cosas por hacer pero se ha conseguido muchísimo, y esto ha sido reconocido a nivel nacional, a nivel europeo y con un premio mundial.
¿El proyecto Urban es ahora quien debe tomar el relevo?
Urban es un proyecto fundamental. Pasará a la historia por ser un proyecto visible en materia de equipamientos, como el puente de Castilla que estará financiado con el Urban. Pero será también social y eso no debemos olvidarlo. Incluirá medidas en materia de inmigración, de fomento de emprendedores, de formación. Y es un proyecto complementario a otros que ya están en marcha como el ARCH. Urban se va a desarrollar en el centro histórico pero no es de rehabilitación de viviendas. Eminentemente tendrá equipamientos pero también un enfoque social y también cultural. Tendrá que movilizar a la ciudad, tiene que haber un antes y un después.
Pero nos quedan unos años para verlo hecho realidad.
Es un proyecto programado hasta 2013 pero los efectos los empezaremos a ver ya en la antigua estación de trenes o en el mencionado puente de Castilla, acciones de movilidad en el centro histórico. Todos esos aspectos cambiarán la filosofía de la ciudad.
¿Tiene algo que decir el Plan Estratégico en el nuevo PGOU?
Sí, claro, y seguirá participando en él. Una de las líneas de trabajo del Comité de Calidad de Vida es la reflexión sobre el modelo de ciudad que queremos. Y en este sentido el nuevo Plan tiene aspectos positivos, es innovador y adopta una serie de criterios que en anteriores planes generales no habíamos tenido.