Este periódico publicó ayer la respuesta de Moncloa a la petición del alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio, de una mayor aportación estatal al proyecto del Auditorio, y las palabras textuales de Presidencia fueron que «la falta de presupuestos adicionales impide, en este ejercicio, incrementar la contribución», que se limita a 1,5 millones sobre un total de 100.
Pues bien, ayer se hacía público a través de las páginas de Diario de León que mañana se firmará un convenio a tres bandas entre el Ayuntamiento leonés, Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha (FEVE) y el Ministerio de Fomento que supondrá una aportación estatal de 120 millones de euros (el 80% del coste total) a las obras del tranvía proyectado en la cuna política del presidente del Gobierno.
El alcalde de León, el socialista Francisco Fernández, prometió construir esta infraestructura durante la campaña electoral. Además, está prevista su conexión con la red de FEVE, que actualmente está presidida por Ángel Villaba, ex secretario regional del PSOE.
El proyecto se expuso, se vendió y se prometió, pero no había dinero para ejecutarlo.
El que para cualquier otro ayuntamiento hubiera sido el mayor de los obstáculos, quedará salvado con el citado convenio, que permitirá iniciar las obras a corto plazo para crear dos líneas de tranvía con nueve kilómetros de trazado, frecuencias de ocho minutos y 130.000 usuarios en una radio de menos de 500 metros, siempre según la información del rotativo leonés. Ambas líneas conectarán las principales infraestructuras de la ciudad.
«Sectarismo»
La noticia no ha pasado desapercibida para Aparicio, que consideró el acuerdo como un «ejemplo más de sectarismo y otro ejercicio de desafecto hacia la ciudad de Burgos, puesto que acaba de decir que no existían recursos». Al regidor burgalés le escama el trato que reciben las ciudades gobernadas por el PSOE, como León, Segovia o Soria, pero advierte que no todo lo que brilla tiene luz.
«Nuestros estudios económicos indican que el tranvía no cubre costes y que puede producir una hemorragia financiera importante». Eso, claro, «lo pagarán las próximas generaciones de leoneses».