¿Cómo reunir a un colectivo que ni siquiera existe como tal? ¿Cómo ayudar conjuntamente a personas que trabajan de forma individual? ¿Cómo lograr que una sociedad se interese por algo que, en general, no suele interesar? ¿Cómo mostrar lo (tristemente) invisible? ¿Cómo...? Era la pregunta: cómo. Y ya tiene respuesta.
La Concejalía de Juventud tiene aún un último obstáculo que salvar para terminar la legislatura habiendo cumplido, o al menos iniciado, todas las promesas clave de su programa. Se trata de la programada galería de arte joven, proyecto que podría intuirse como parte de la futura "estación de las artes" o del mismo Consulado Joven, pero que urge poner en marcha antes de que esas dos dotaciones se manifiesten en el mundo real.
Los técnicos del área buscaron pero no hallaron. No al menos una propuesta cuerda, lógica y viable. Muy lejos, muy grande, muy pequeño, muy viejo... ¿Existe el recinto flexible? Sí. De hecho existen muchos, tantos como escaparates tiene el pequeño y mediano comercio de la ciudad.
Esa ha sido la propuesta elegida por la Concejalía que coordina Eduardo Villanueva. Exponer las obras de los artistas jóvenes de Burgos en los escaparates de la ciudad. El primer sondeo ya se ha realizado con Centro Burgos, cuya gerente, Belén Marticorena, asegura que en el seno de la Ejecutiva de la Asociación están «encantados» con la idea y «absolutamente» dispuestos a llevarla a cabo.
Lo primero, reunir
Antes hay que dar un paso previo nada sencillo. El colectivo de jóvenes artistas no está asociado como tal. No existe un censo oficial u oficioso y «hay que contactar uno por uno con todos ellos». Para abreviar plazos, Juventud va a lanzar una «línea de subvenciones y una convocatoria de premios anuales» de forma que los creadores se personen en la Concejalía y depositen en ella un catálogo con su obra.
Esos catálogos serán después distribuidos entre los comerciantes, «no sólo en el centro, también queremos hablar con Gamonal, Bernardas y Zona Sur», matiza Villanueva, y cada tienda podrá seleccionar las obras que más se ajusten a su producto. «Si hablamos de un grafiti en una pared del comercio, lo suyo es que esté en una tienda de moda joven», ejemplifica Marticorena.
Así será como los clientes podrán ver las obras, y también comprarlas. «La idea inicial es que en el interior del comercio haya un book de las piezas del artista que expone allí y que puedan vender sus obras. Además, el Ayuntamiento adquirirá las obras ganadoras del concurso e irá haciendo su propia colección de arte joven», continúa el edil "popular".
Cada comercio participante en el certamen estará señalizado con un logotipo creado para la ocasión y, entre todos, se convertirán en la primera galería de arte joven de Burgos. Toda vez que el certamen esté asentado y exista una idea más aproximada de la cantidad y calidad de los artistas locales, se planteará la posibilidad de convertir la galería en un espacio concreto y unitario.
«La estación de las artes podría ser un destino, pero es una infraestructura que, más allá de que se pongan los cimientos esta legislatura, va a llevar algunos años terminar. También el Consulado Joven dispone, conforme al proyecto ganador, de una sala de exposiciones. O igual lo mejor es buscar un espacio diferente, pero no va a ser sencillo», remacha Villanueva.
De momento, Juventud trabaja en la convocatoria de los premios y las subvenciones y Centro Burgos ha elaborado un "mapa de posibles" para hacérselo llegar al Ayuntamiento. «Lo ideal sería hacer coincidir la primera edición con la apertura del Museo de la Evolución Humana o dejarlo ya para después de verano, que es cuando hay cambios de escaparate», añaden en la Asociación.