Las personas sin hogar, antes que nada, son personas. Y esto lleva consigo unas necesidades: ser apreciado, valorado, amado... Debemos darnos cuenta de ello. El fracaso de los demás es también nuestro fracaso». Con esta reflexión llena de intenciones de Andrés Picón, delegado de Cáritas, esta organización y la Fundación Lesmes pretenden visibilizar ante la ciudadanía una realidad social dolorosa, la de las personas sin hogar, en el Día de los Sin Techo que se celebra hoy en todo el mundo. A la vista de los datos que ambas entidades manejan, la sociedad y quienes tienen la posibilidad de cambiar las cosas debería tomar buena nota de la situación de este excluido ecosistema, ya que en los últimos meses las cifras se han disparado.
Así, a lo largo de este último año y azuzado sin duda por la crisis, se ha producido un incremento en el número de personas sin hogar en Burgos del 43 por ciento. Nueve de cada diez de éstas son varones. Con todo, es altísimo el número de mujeres que en los últimos años se han encontrado en esta situación de desvalimiento. No en vano, han sido 1.100 las personas que han pasado por los albergues de Cáritas de la provincia más las 125 que lo han hecho por el Centro de Inserción Social (Ceis)l, aunque según Picón de manera permanente podría haber en Burgos alrededor de dos centenares de personas sin techo. David Polo ha destacado el aumento significativo -en ese incremento anual- de inmigrantes, con un 28 por ciento, mientras que el resto, un 17 por ciento, eran españoles. La edad media de los usuarios de estos servicios es de 39 años, si bien ésta es menor entre los sin techo inmigrantes (33 años) que entre los autóctonos (43 años).
demandas y problemáticas. La principal demanda de estas personas es la manutención (50 por ciento); el resto de peticiones se reparte entre el alojamiento, higiene y asesoramiento. «De estas personas -indica Polo- el 65 por ciento no tiene ningún tipo de ingresos; el 17 por ciento tiene alguno, siempre inferior al salario mínimo interprofesional; y sólo el 2 por ciento ligeramente superior a éste». En cuanto a las problemáticas asociadas, capítulo significativo, en un 30 por ciento de los casos hay un problema de enfermedad mental; en un 35 por ciento la tara es el alcoholismo reconocido; y en un 22 por ciento de toxicomanías. Estas problemáticas del sinhogarismo están impulsadas principalmente por la pérdida de empleo (abandonos, despidos, terminaciones de contratos, todo ello este año acuciado por la crisis); las diferentes drogodependencias -alcohol, drogas, ludopatías-; y en tercer lugar, las carencias de salud mental.
Por todo ello, tanto el responsable de Cáritas como el de Fundación Lemes, Miguel Santos, demandan como soluciones la renta básica, que vendría a mejorar notablemente la situación de estas personas excluidas, así como planes de vivienda que cubran la necesidad de este colectivo y poner en marcha más espacios de integración, «porque quienes trabajamos con estas personas a través de programas de inserción demuestran eficacia, y demuestran que son personas que no eligen voluntariamente esa vida. Por eso debemos ayudarles al máximo para erradicar el sinhogarismo, porque entre todos lo podemos conseguir», apostilla Santos. Andrés Picón subraya que «una sociedad puede considerar que está más desarrollada y humanizada si ha superado este problema».