La asociación del polígono de Villalonquéjar calcula que en la mayor parte de las empresas el recibo se incrementa de media entre un 50 y un 60%.
La nueva ponencia de valores elaborada por la Dirección General del Catastro va a suponer un fuerte incremento en el recibo del IBI que se pagará a partir de 2010, lo que ha generado preocupación entre los empresarios, que en los últimos días -al igual que el resto de los contribuyentes- están recibiendo la notificación con la cuantía a la que deberán hacer frente.
De hecho, el presidente de la Asociación de Empresarios de Vilallonquéjar, Jesús Echevarrieta, concreta que en el 90 por ciento de las más de 400 empresas a las que agrupa la organización que representa el aumento ha sido, de media, de entre un 50 y un 60 por ciento. En la misma línea se expresa Emiliana Molero, secretaria general de la Confederación de Asociaciones Empresariales (FAE) -colectivo que agrupa a más de 5.000 empresas, en su mayoría pymes- quien asegura que muchos empresarios se han dirigido a la confederación o se han puesto en contacto con el servicio de asesoría fiscal para mostrar su inquietud por este asunto.
Por ello, ambos se reunieron ayer con el concejal de Hacienda Ángel Ibáñez. Sobre la mesa pusieron de relieve la posibilidad de que los valores catastrales se ajusten de un modo más adecuado porque entienden que se han sobrevalorado algunos datos de la ponencia. A este respecto, el concejal les comunicó que «es la Dirección General del Catastro, dependiente del Ministerio de Hacienda, quien se encarga de realizar esas valoraciones». Por este motivo, la próxima semana se reunirán con los responsable provinciales del Catastro.
En segundo lugar, plantearon al concejal la posibilidad de introducir bonificaciones, como por ejemplo cambiar los tipos impositivos en función del uso del bien. Sobre este asunto, Ángel Ibáñez, les transmitió que «no nos negamos a estudiar esta posibilidad en 2010 -lo que se traduciría en los recibos del 2011-, pero a día de hoy estamos fuera de plazo para cambiar lo aprobado para el próximo año». Y añadió también que «antes debemos conocer la incidencia real de los nuevos valores. Nuestra filosofía es que el Ayuntamiento no va a querer recaudar un euro más de lo que necesite, pero tenemos la responsabilidad de sacar adelante el funcionamiento de la administración», puntualizó.
En la misma línea, el concejal defiende que para 2010 el Ayuntamiento aplicará la congelación del tipo impositivo, recuerda que el incremento total se prorrateará en un plazo de 10 años y la posibilidad del pago fraccionado en dos recibos dentro del mismo ejercicio. Finalmente, Ibáñez avanza que, tras hablar con los responsables provinciales del Catastro, se ha optado por ampliar hasta finales de diciembre el plazo para que los contribuyentes puedan presentar reclamaciones o interponer recursos.