La Policía Nacional desarticuló el jueves pasado parte de una banda de trata de mujeres que comenzaba sus operaciones captando jóvenes en un país asiático, al parecer Tailandia, y las terminaba en un club de Burgos, donde las chicas eran retenidas y «obligadas a prostituirse» hasta pagar una deuda de «unos 15.000 euros cada una», según comunicó ayer el Ministerio del Interior.
Esa "deuda" se saldaba con la parte de la organización que gestionaba el traslado de las mujeres desde el origen hasta los clubes españoles, una red «de carácter mafioso». Una vez llegadas a su destino, las mujeres se prostituían, presuntamente bajo coacción, sin poder abandonar el local. Al final de su jornada se las retiraba el dinero obtenido de los clientes para tapar la citada "deuda".
ELLAS DENUNCIARON. Al parecer, fueron las propias víctimas las que lograron hacer llegar la denuncia de estos hechos hasta la Policía, que desarticuló la parte "burgalesa" de la trama deteniendo a I.M.A.S, de 53 años y dueño del Club La Boheme, sito en la salida de Burgos hacia Madrid; a I.G., de 38 y portero del establecimiento, y a M.Z.C.A., encargada del mismo y de 40 años de edad, como presuntos autores de tres delitos, a saber: detención ilegal, prostitución y contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.
A estas tres personas se las imputa puesto que, según el comunicado de Interior, eran los encargados de velar tanto de la recogida del dinero recaudado por las mujeres como de su permanencia dentro del establecimiento hasta que terminaran de pagar lo que sus proxenetas exigían.
Estos hechos fueron puestos en conocimiento de la embajada del país de procedencia de las mujeres y posteriormente se procedió a la inspección del local. Fue en el transcurso de esa inspección cuando, certificado lo denunciado, se procedió a la detención de los tres presuntos delincuentes.