Puede empezar como una gamberrada y terminar como una tragedia de consecuencias imprevisibles. Los ataques a la flota de vehículos del transporte público y las agresiones directas a sus conductores están sufriendo una escalada de violencia que empieza a preocupar seriamente a los profesionales. Harto de que los responsables del Servicio Municipal de Autobuses no intervengan como a su juicio sería necesario, uno de los autobuseros de la capital ha redactado una denuncia pública explicando estos hechos.
Tal y como apunta el autor, miembro del Comité de Empresa aunque el escrito está firmado a título particular, su queja fue trasladada también al gerente del Servicio y en la tarde de ayer la conoció el propio concejal del área, Esteban Rebollo. A lo largo de tres folios, el conductor explica con toda dureza que sus responsables no hacen «nada» y advierte sobre las agresiones: «No sé cuánto van a durar pero sí sé cuándo van a acabar: el día que se produzca una desgracia. Ese día todo serán titulares, manos a la cabeza y búsqueda de responsables».
El denunciante ha "estallado" tras padecer, el día 31 de octubre, un ataque con huevos por parte de «un grupo de 5 o 6 vándalos de entre 15 y 16 años en la Avenida del Arlanzón a la altura de El Corte Inglés». Siempre según su versión, varios de los huevos impactaron en él, y aunque el vehículo iba despacio el susto provocó que chocara ligeramente contra el bordillo del margen derecho de la calzada.
Pero además, relata que esas misma tarde otros cinco autobuses (dos de ellos de la línea de Gamonal) también sufrieron ataques. Y menciona una agresión sufrida por él mismo hace tiempo en el barrio del G-3 que le hizo perder una lentilla, además de otros ejemplos: «Los responsables del Servicio (...) dicen que son agresiones puntuales ya que las bolas de nieve solo son arrojadas cuando nieva, las castañas solo en otoño, los globos de agua en verano (...) y para el resto del año están las agresiones puntuales con huevos», concluye evidenciando su indignación.
Preguntado por este periódico, el concejal Rebollo admitió conocer el caso pero pidió un tiempo para estudiar los hechos que se denuncian en el escrito antes de tomar una decisión al respecto.