El desescombro ha comenzado sin más explicaciones.
La Asociación Burgalesa de Víctimas Civiles del 29 de julio de 2009 ha comenzado su andadura con el objetivo inmediato de luchar por la reubicación de la casa cuartel de la Benemérita lejos de la avenida de Cantabria y de sus viviendas. Con tal objetivo han comenzado ya una recogida de firmas y pretenden empapelar el barrio con carteles en los que muestren su rechazo, no a la Institución, sino al «peligro público» que conlleva el actual emplazamiento. Asimismo, han comenzado una ronda de contactos con diferentes administraciones e instituciones, a los seguirán asambleas informativas y movilizaciones.
Solo entre vecinos y conocidos han superado ya las 1.000 rúbricas de una iniciativa -impulsada por algunos comerciantes- que no descartan sacar a la calle en busca del apoyo del resto de los burgaleses. «Estamos en un momento único, si lo queremos aprovechar, para buscar un nuevo emplazamiento más seguro para todos, para ellos -los guardias y sus familias- y para nosotros», apunta Rafael Arjona, uno de los impulsores de la asociación, junto a su presidente, Ángel Fuente.
Al riesgo que a su juicio entraña el actual diseño arquitectónico, con unas torres de 13 alturas y sin apenas espacio entre los diferentes edificios del recinto; se unirá «en un futuro inmediato», el aumento de la población civil, «dada la proximidad del barrio de Villatoro, con sus nuevas avenidas conectadas a la ciudad, con sus nuevas aceras, listas para acoger nuevas viviendas», explica Arjona.
«Con todo nuestro respeto, cariño y admiración hacia el Cuerpo, eso lo primero. Pero hoy en día es una estupidez la casa cuartel, ni no existen ya ni barriadas militares», apunta Arjona. «Si alguien plantea hacer un edificio para que todos los funcionarios de prisiones vivan juntos, nos llevaríamos las manos a la cabeza», apostilla Clara, otra de las impulsoras de la asociación. A su juicio, los intereses del vecindario son totalmente compatibles con quienes «viven en la casa cuartel, una nueva solución redundará en su seguridad y en la de sus familiares», remarca.
Desde la Asociación no entienden cómo se puede anunciar un fondo de casi 15 millones de euros para arreglar la casa cuartel sin saber qué se va a hacer. «¿Vale lo mismo un cosa que otra?»; se preguntan atónitos y recomiendan al Gobierno aprovechar esa ingente cantidad de dinero para «ubicarla en otra zona más alejada, en el extrarradio», de la ciudad.
Además de la reubicación de la casa cuartel, el colectivo de víctimas civiles del 29-J exige «un trato igual que constatamos día a día que no se da» al de quienes vivían en la casa cuartel. Denuncian la «doble vara de medir, una para los guardias y otra para los civiles, los olvidados», en referencia a los 6.000 euros que les entregó el Ministerio del Interior como ayuda de urgencia a fondo perdido, los alquileres con derecho a compra y la mudanza que les han costeado, etc.
«Parece que solamente tenemos nombre y apellido a la hora de confeccionar las listas de cualquier censo electoral, para pagar tributos e impuestos, pero para nada más», lamentan.
El tercer objetivo que ha potenciado su unión ha sido el «apoyo y defensa de todos los afectados injustamente tratados en la valoración de sus enseres», ya sean estos viviendas, locales, vehículos particulares o comerciales... El colectivo más castigado ha sido el de los profesionales autónomos que han perdido furgones, furgonetas o camiones. «Una pieza muy importante de su trabajo en la que tenían distintos enseres y herramientas y que incluso les servía como medio publicitario», pérdida imposible de cuantificar económicamente.
A este añaden otro ejemplo. «En una casa, si tenía en total 4 ventanas se le cambia solo 3 -las dañadas -y la cuarta, para que no desdiga de las anteriores, la tiene que pagar el propietario. Esto lo podemos aplicar a puertas interiores, tiradores, manillas, pinturas, acuchillados, parqués...», denuncian.
Más información en la dirección de correo electrónico: noalacasacuartel@hotmail.com.