El Cuerpo Nacional de Policía arrestó la semana pasada a un ex constructor de Briviesca como sospechoso de secuestrar a un cliente del club de alterne Marengo, en Villafría, y disparar contra 2 porteros que salieron en su persecución. Víctimas y sospechoso coincidieron esa misma madrugada en Comisaría, a donde Luis P.D. había acudido para tratar de buscarse una coartada.
Todo comenzó la noche del 12 al 13 de octubre, en el aparcamiento del establecimiento ubicado en el kilómetro 245 de la N-I, a la altura de Villafría. Un cliente que acababa de estacionar su vehículo fue abordado por 2 desconocidos. Uno empuñaba un arma de fuego, al parecer un revólver, y otro un cuchillo. De ese modo pudieron atarle las manos con unas bridas de plástico y amodazarle con cinta de embalar para que no pudiera alertar al personal del local.
Uno de sus captores le quitó la cartera, en la que según su denuncia llevaba 190 euros, y el teléfono móvil. Después salió del coche y dejó a su cómplice dentro, encargado de la custodia. Al ir a ponerse unos guantes de latex, el revólver se le cayó y la víctima aprovechó el error para echar a correr y pedir auxilio a otro hombre que acababa de llegar al club y que a su vez dio aviso a los porteros.
El secuestrador, al verse descubierto, echó a correr campoa través y se montó en una furgoneta con la que huyó, para dejar tirado a su compinche en el lugar. Aunque arrancó sin encender las luces, la víctima pudo llegar a ver su matrícula y memorizarla, para dar aviso a la Policía. En su denuncia telefónica, también reseñó que un agresor tenía en el dorso de la mano izquierda unas anotaciones, a bolígrafo o tatuadas.
Mientras, 2 porteros del Marengo cogieron un vehículo de gran cilindrada y salieron tras la furgoneta, en dirección Burgos. El conductor se vio perdido, por lo que paró en el arcén, se bajó con un arma en la mano y encañonó a sus perseguidores, a los que incluso disparó una vez, por lo que estos tuvieron que huir.
Poco después fueron a Comisaría para relatar lo ocurrido y allí se encontraron a quien les había disparado, que denunciaba el falso robo de la furgoneta que empleó para perpetrar sus fechorías. Luis P.D. se inventó el asalto de 2 sujetos a punta de navaja en busca de una coartada pero se metió en la boca del lobo.