La apertura de la avenida del Arlanzón a finales de este mes, en una fecha aún por determinar, supondrá una doble noticia. Por un lado, aliviar la situación del tráfico en el centro, ya que se recupera una vía de circulación muy utilizada y ahora muy necesaria para evitar algunos rodeos. Por otro, va unida al final de la obra que ha permitido rehabilitar la estructura de encauzamiento del río Vena, una de las actuaciones que más vicisitudes ha tenido que superar y que ha durado más de dos años.
El portavoz del equipo de Gobierno, Javier Lacalle, aseguró ayer que el forjado sobre el cual van a circular los vehículos y los peatones en la avenida del Arlanzón se terminó de colocar el viernes. «Durante esta semana se va a hormigonar la reconstrucción del muro hasta la pasarela y posteriormente se realizarán las necesarias pruebas de carga, previas a su apertura», detalló.
PRÓRROGA. Precisamente ayer la Junta de Gobierno Local aprobó conceder a la empresa Copsa una prórroga de ocho semanas para ejecutar las obras del proyecto de rehabilitación de la estructura de encauzamiento del río Vena en Gran Teatro. A este respecto, Lacalle aseguró que «la prórroga se debe a que los servicios técnicos municipales pidieron a la empresa una serie de ajustes motivados por el tránsito del transporte público», pero matizó que «estaba ya prevista desde el principio, de ahí que no vaya a suponer ningún retraso más respecto a lo previsto».
DESDE JUNIO DE 2007. La obra para reforzar la estructura de la calle Gran Teatro arrancó en junio de 2007 después de que un informe técnico revelara el deficiente estado de conservación en el que se encontraba dicha estructura que se construyó en los años 40. Esta actuación se ha dividido en cuatro fases aunque en un principio sólo estaba previsto que durara cuatro meses y costara 300.000 euros. A esa cantidad ha habido que añadir posteriormente 2,6 millones de euros, cantidad procedente del Plan E. Y es que sondeos posteriores a esos primeros trabajos determinaron que había que demoler la estructura y construir una nueva.
Otro de los avatares de la obra sucedió en marzo de 2008, cuando la empresa Seop, adjudicataria de los trabajos, suspendió pagos y abandonó la actuación.