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26/09/2009

José María Ezquiaga, redactor del nuevo Plan General de Ordenación Urbana

«Aprovechamos el Plan para reformular la ciudad desde distintas bases»

Este arquitecto madrileño nacido en 1957 ha vivido el urbanismo desde diferentes responsabilidades. Fue merecedor en 2005 del Premio Nacional de Urbanismo. El es quien está definiendo el modelo de crecimiento de Burgos para los próximos años

José María Ezquiaga posa en el Monasterio de San Juan, donde está a exposición pública el PGOU.

Alberto Rodrigo
R. Briongos

Está satisfecho del trabajo realizado (acaba de presentar el segundo avance del PGOU) y se le nota. No solo por cómo y cuánto habla de él, sino sobre todo porque aspira a que los ciudadanos contesten a su propuesta con el mayor número de alegaciones posible: «resiste la prueba del algodón de una mirada crítica», asegura. En su discurso reitera que el principal logro del Plan es cambiar el modelo territorial de una ciudad en crecimiento a otra que se desarrolla. Por eso no entiende que muchas de las críticas que ha recibido el documento se refieran al número de viviendas previsto (16.000). «Lo importante no es el número, sino dónde estén ubicadas», razona.
Acaba de presentar el segundo avance del Plan General, que ya entra en aspectos concretos. ¿Está satisfecho con los resultados?
Creo que hay incluso mejoras sustanciales en cuanto a las intenciones del avance. Es frecuente que entre las primeras ideas de un plan y su materialización se produzca una pérdida de la intención original. Buenas metas que se habían formulado en los primeros avances, luego son imposibles de materializar. En este caso hemos intentando mejorar aspectos en los cuales el avance fue más prudente.
¿Cuáles son esos aspectos?
El primero de ellos es el modelo territorial, que es lo que va a condicionar el municipio a largo plazo. Nosotros apostamos por un modelo territorial contenido, circunscrito al nuevo esqueleto viario de las circunvalaciones, en el cual, además, la vivienda contribuya a acabar la ciudad. Así, actuaciones que estaban en marcha en base a planeamientos anteriores y que recogía el avance, como es el caso de Fresdelval, se han reconsiderado y ese suelo residencial se ha convertido en un sistema general de espacios públicos y de ocio que permitirá que las viviendas previstas ahí se integren en el resto de planes parciales.
Aún así, una de las mayores críticas que ha recibido el plan se refiere, precisamente, a las 16.000 viviendas previstas.
Ese número responde a que se ha pasado a una mayor densidad, lo que no significa en absoluto que volvamos a ejemplos como el de Gamonal, que nunca más se van a repetir. Nuestro esfuerzo por hacer viable la vivienda social, rentable el transporte público y sostenible el modelo territorial obliga a que Burgos, al igual que todas las ciudades contemporáneas, se plantee un incremento de densidades en sus nuevos vecindarios. El Plan de Burgos va a ser ejemplar en la región porque tiene un crecimiento contenido y no plantea ninguna actuación dispersa o fragmentada con respecto al crecimiento general del núcleo. Esto es muy importante porque significa que no va sufrir la pérdida de centralidad que han sufrido otras ciudades. También hemos optado porque todos los nuevos desarrollos tengan unas previsiones acerca de cómo van a quedar configurados los espacios. El tercer aspecto es que este Plan concede mucha importancia a la ciudad que ya está hecha.
¿En qué sentido?
Hay una importante innovación en las normas de edificación. Se simplifican y se acogen circunstancias nuevas, como las viviendas dotacionales, y cuestiones como el mantenimiento y el reciclaje de los barrios ya consolidados. A ello hay que añadir que el Plan atiende a todas las morfologías que han ido creciendo en la ciudad a lo largo del tiempo. Son como estratos, cada uno de los cuales precisa un tratamiento distinto. En ningún momento hemos querido optar por una idea de uniformidad, sino por hacer en cada caso un traje a medida. Los ciudadanos van a ver también que se ha hecho un esfuerzo en el tema de los equipamientos. No había un problema grave, pero sí había fallos de conexión a pequeña escala. A veces, al faltar una calle o una zona verde, quedaban dispersos los equipamientos y se daba una imagen de ciudad no acabada y deshilachada.
¿Dónde han identificado estos fallos?
Sobre todo en el entorno de Gamonal; en la unión del barrio con las nuevas zonas residenciales. Pero me gustaría dejar claro que cada ciudadano puede ver ahora qué se hace con cada rincón y ahora nos toca un trabajo externo con el público, estudiando todas las alegaciones, pero también interno, para que tengamos una normativa ajustada a derecho y que no tenga ninguna fisura jurídica, para evitar esas dobles interpretaciones de las normas que generan conflicto. En este sentido es una fortuna contar con el equipo técnico del Ayuntamiento, que tiene una muy alta cualificación.
Resumiendo, que cuantas más alegaciones haya, mejor.
Por supuesto. Nuestro mayor valor es el de ser receptivos y vamos a recibir con muchísimo interés las de los arquitectos, comerciantes, industriales... Este Plan apuesta por el comercio urbano y por tanto no apuesta por macro centros exteriores ni por un comercio que dependa del automóvil. Asumimos lo que ya tenemos, pero ahora toca trabajar en el comercio tradicional, dando facilidades en la normativa para que se puedan instalar tiendas en los barrios y es una buen punto de partida para que el Ayuntamiento aplique políticas en este sentido. Tengo tanta confianza en el Plan que creo que aguanta la prueba del algodón de una mirada crítica. Si nos hemos equivocado, rectificaremos con gusto y pidiendo disculpas. Lo que nos hace buenos profesionales no es que la providencia nos comunique las mejores ideas, sino que estamos dispuestos a escuchar y a rectificar.
¿Ni siquiera se prevé un centro comercial en esa nueva zona de ocio que se crea en el entorno de Fresdelval?
No, porque los usos de ese suelo deben tener un marcado componente público. Por eso es un sistema general.
¿La idea de calificar como sistema general esa zona se hace con vistas a un posible traslado allí del campo de fútbol y la plaza de toros?
Puede ser ese tipo de usos que ahora mismo no encajan. En todo caso, damos mucha importancia a la integración paisajística. Lo más importante allí es el monasterio y el paisaje y nada que se instale allí puede alterarlo.
En cualquier caso, el Plan no podía haber venido en mejor momento. Supongo que el desplome del mercado le habrá quitado presión en su trabajo.
Durante mucho tiempo primó la idea de que todo era potencialmente urbanizable y de que no había ningún límite. Muchos municipios han apostado por urbanizaciones en lugares remotos, a decenas de kilómetros del núcleo principal. Este Plan ha venido en un momento de mayor realismo. No creo que sea un momento depresivo, porque la ciudad tiene largo recorrido y el reajuste inmobiliario no va a afectar a su futuro. Esto ha ayudado a que el Plan sea recibido en su verdadero contenido; viendo qué se propone para la ciudad y no solo qué repercusiones inmediatas va a tener en el negocio inmobiliario. Nosotros tenemos fe en que la ciudad va a seguir siendo importante, va a continuar ofreciendo empleo y va a seguir creciendo, pero no en extensión, sino que va a desarrollarse. Va a ir complentando e integrando el territorio. Hemos aprovechado el Plan para reformular la ciudad desde nuevas bases. Lo más importante es gestionar lo existente, no solo lo nuevo.
Es decir, que confían en que la ciudad acabe demandando esas 16.000 viviendas previstas.
Lo de las 16.000 viviendas ha sido un tema que ha generado un debate social, pero lo que hay que ver es dónde están. La ley exige que las directrices de un Plan respondan a un modelo territorial, no a oportunidades solo de mercado. Cuando los ciudadanos vean donde están ubicadas podrán decir si es conveniente que se desarrollen o no. El número de viviendas no es lo importante. Sí lo es su correlación con la disposición de servicios. Lo decisivo es cuándo se van a poner en marcha esas viviendas, qué infraestructuras viarias y dotaciones las hacen factibles y en qué momento. Si hiciéramos un Plan para 4 años, no se necesitan esas viviendas, pero si lo hacemos para 20, sí es bueno tener esa disposición. Si el mercado sigue con esta atonía tampoco causaría ningún daño, porque el Plan exige que el crecimiento guarde coordinación con las infraestructuras.
El Plan General ofrece la fórmula para legalizar las ducas. ¿Será la definitiva, o los tribunales acabarán con ella como ya ocurrió con la del 99?
Una revisión del Plan tiene competencias juridico-urbanísticas para cambiar los usos del suelo como considera conveniente. Si un polígono industrial puede pasar a ser residencial, también puede hacerse con una zona que tenía uso terciario. Lo que queríamos era que esto no afectara al resto de los vecinos. Lo importante es que haya un equilibrio entre la gente que vive en una zona y los servicios que tiene. El diagnóstico que ha hecho el Plan por barrios indica que aunque todas las ducas se conviertan en vivienda estaría garantizado ese equilibrio. Ahora bien ¿Y si un propietario plantea hacer 7 viviendas en un loft? Ahí ya se rompe la armonía y por eso se va a estudiar cada caso concreto.
El tráfico es uno de los problemas que encabezan siempre las encuestas sobre las preocupaciones ciudadanas. ¿Han encontrado alguna solución o lo dan por imposible?
El espacio en el centro debe ser de prioridad peatonal y de transporte público. El centro de una ciudad con la morfología de Burgos no tiene posibilidad ninguna de tráfico rodado. Con lo cual, nos hemos centrado más en mejorar la unión con las grandes arterias de circunvalación. Pero no para el automóvil de paso, sino para el residente.
Pero no se puede limitar el acceso del coche al centro sin tener aparcamientos disuasorios en sus inmediaciones.
Esa es una asignatura pendiente. La idea del Plan es no prohibir el acceso del vehículo privado a grandes partes de la ciudad. El tema está en quitarle espacio al tráfico que tiene como destino el centro para gestiones o negocios y que colapsa la circulación al no encontrar aparcamiento. El centro no debe ser lugar de paso par los coches, solo de destino para los que son propiedad de los residentes. Lo que hay que estimular es la construcción de aparcamientos de residentes en los barrios, pero esta época de crisis no es la mejor porque la demanda se ha resentido. Hay que buscar el momento adecuado.
Patrimonio acaba de rechazar la construcción de un aparcamiento en el Castillo por los restos arqueológicos de la zona. ¿No teme que suceda lo mismo con el túnel que proyecta el PGOU?
Pensamos que, a la profundidad a la que discurre, es menos probable que haya restos. No obstante, esa obra no se va a hacer a las bravas, sino que va a necesitar un consenso con Patrimonio. Los puntos más delicados son la entrada y la salida y eso tiene solución. No es una mega obra de infraestructura, pero va a mejorar la conectividad del centro.
¿Siente que le ha quedado alguna espina clavada con este Plan?
La única cuestión es que no hayamos podido comunicar bien el ánimo del proyecto que está detrás del Plan, porque hay quien ha planteado que es un modelo expansivo, de sesgo inmobiliario, cuando se ha buscado lo opuesto. Es un Plan que vuelve sobre la ciudad existente para hacer una ciudad equilibrada en sus servicios, con una prudente utilización del suelo y basada en el transporte colectivo y en la variedad de los usos. Que esto no haya sido comprendido es nuestra mayor frustración comunicativa. Por poner un ejemplo hemos intentado huir del modelo de crecimiento que se está haciendo en la periferia de Madrid, que al final no le gusta a nadie: ni a los arquitectos, ni al alcalde de Madrid ni a los vecinos?
¿Y en el plano urbanístico?
Hombre, podíamos haber refundado de una manera más radical las normas urbanísticas, pero siempre hay que generar un compromiso entre los modos que ya están acreditados en la propia cultura administrativa, porque si no se corre el riesgo de bloquear la ciudad. En la medida en que nos convenzamos todos podríamos ir más lejos en temas de sostenibilidad, de mayor eficiencia energética y austeridad de las urbanizaciones... Ahí tenemos mucho recorrido todavía.    

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