A simple vista, nada distingue al hogar para la socialización La Senda de una vivienda normal y corriente. Ubicado en el barrio de Villatoro, este adosado es desde hace un año un centro que gestiona la Fundación Internacional O"Belén con financiación de la Junta de Castilla y León y su función consiste en la ejecución de medidas judiciales de internamiento impuestas a menores que han cometido delitos o faltas. Pedro Alegre, trabajador social y psicólogo en ciernes, es su director.
«Nuestro trabajo se basa en la educación y en que los menores sean conscientes de la responsabilidad que tienen en la medida judicial que les ha traído aquí porque en la mayor parte de los casos siempre culpan a otra persona o circunstancia», explica. Estas medidas pueden ser la convivencia con un grupo educativo, la permanencia de fin de semana y el internamiento en régimen abierto.
Los problemas que llevan a los adolescentes a La Senda son muy diferentes (robos, peleas...) pero Alegre explica que cada vez es más frecuente que los chicos acaben allí por agresiones producidas hacia uno de sus progenitores. A su juicio, todo deriva de la carencia de una educación adecuada por lo que considera que cuanto antes se trabaje con un chaval mejor se prevendrán estas situaciones: «Muchos niños se están encontrando con que llegan a casa y no hay nadie porque la madre y el padre están trabajando y muchas familias creen que el colegio está para educar y no es así. En el colegio se enseña, es la familia la que tiene que educar».
Alegre asegura que en este centro abierto se da una atención personalizada a cada uno de los menores y se trabaja para que interioricen los límites -algo, por regla general, inexistente- y normas básicas de comportamiento social así como su capacidad de autonomía con el fin de mejorar sus relaciones familiares y personales.
Su sistema de trabajo incluye reuniones semanales con los educadores (hay seis para seis menores, una ratio «magnífica», según el director) para plantear los objetivos que pretenden conseguirse con cada chaval. También hay encuentros periódicos con los adolescentes en los que se escuchan sus opiniones.
La Fundación O"Belén estuvo en el punto de mira hace unos meses porque salió muy mal parada del informe que el Defensor del Pueblo hizo de los centros de menores. Se hablaba de agresiones a los chicos y medicaciones sin control. Alegre no comparte esas acusaciones: «Es absurdo porque eso es no ver el trabajo que hacemos». A consecuencia de ese informe, en Villatoro han tenido que ver cómo un grupo de personas ponían carteles insultantes en el pueblo y repartían octavillas insultantes hacia el centro, una presión que, según el director, ya ha finalizado.