Jóvenes y mayores se sumaron en silencio al acto en el que todo Burgos se enfrentó a la sinrazón etarra.
Gritos de ¡Viva la Guardia Civil! y ¡Viva España! rompieron el silencio que se inició en la Plaza Mayor a las ocho de la tarde de ayer y con el que la ciudadanía de Burgos quiso expresar su rechazo más absoluto a la banda terrorista ETA, que a punto estuvo de provocar una catástrofe de dimensiones inimaginables en la casa cuartel de la Guardia Civil. La concentración fue seguida por miles de personas (algo más de 6.000 según cálculos de la Policía Local) que abarrotaron la plaza y sus aledaños y que demostraron con su presencia la solidaridad hacia las víctimas.
Representantes de todas las instituciones -Subdelegación del Gobierno, Ayuntamiento, Diputación, Junta de Castilla y León, FAE, Arzobispado, Universidad, Instituto de la Lengua, sindicatos, partidos políticos, Guardia Civil, Policía Nacional...- no quisieron faltar a un acto simbólico de resistencia ciudadana ante el terror, que se desarrolló con completa normalidad pese a la indignación en la que estaban sumidos todos los presentes.
En el centro de la plaza podía verse una pancarta con el lema ‘Contra los asesinos derrotemos juntos a ETA’, decenas de hojas con vivas a la Guardia Civil y una bandera española extendida y sostenida por varios ciudadanos. Al cabo de cinco minutos un enorme aplauso, que retumbó por todas las calles del centro, dio por finalizado el acto.
El alcalde, Juan Carlos Aparicio, insistió en la idea de que en el atentado vivido en la ciudad «hay un factor de auténtica locura» y agradeció «de corazón» la respuesta que los burgaleses dieron a ETA con su presencia con un silencio «que sabe ser respetuoso con la convivencia y que se ha visto roto esta noche con la barbarie de unos señores que tienen que saber que no tienen salida».
La subdelegada del Gobierno, Berta Tricio, por su parte, manifestó su repulsa ante un hecho «que ha querido matar a gente con la que trabajo, a la que aprecio personal y profesionalmente y cuyo trabajo diario al servicio de los ciudadanos valoro».
Agradecimiento
También agradeció todas las muestras de solidaridad recibidas en la Subdelegación a lo largo de toda la aciaga jornada y la colaboración por parte de otras administraciones y anunció que la oficina de atención a los afectados había atendido hasta las ocho de la tarde a más de 400 personas, de forma presencial y telefónicamente.
La mayor parte de las demandas tenían que ver, según dijo, con «el día después» y se realizaron para preguntar qué pasos deben seguir para recuperar sus bienes destrozados por el atentado.
El delegado de la Junta, Jaime Mateu, pidió que la reacción en la calle no se quede «en un acto simplemente de gente de buen corazón». Y no pudo ser más explícito: «Hay que obtener una modificación de las leyes para que estas personas que intentan asesinar niños, una vez que sean detenidas se pudran en la cárcel; yo, desde luego, abogo y pienso en la cadena perpetua porque esta gente no es reinsertable; son seres abominables, porque poner un bombazo sabiendo que están durmiendo 41 niños no tiene nombre».