Un mercado especializado en productos de la compra cotidiana y en el que los alimentos frescos sean los protagonistas. Esta alternativa, enmarcada en un edificio singular abierto no sólo hacia una calle Hortelanos recuperada y sin coches sino hacia una plaza de España diáfana y sin jardines flotantes, es la que propone la Asociación de Comerciantes del Mercado Norte, que se ha unido a Mercasa y a la Federación de Empresarios de Comercio (FEC) para plantear un mercado «de tercera generación y del siglo XXI».
El edificio fue presentado ayer a los medios de comunicación en los salones de la FEC por su arquitecto, Carlos Rubio Carvajal, autor de una de las cuatro torres de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid; y por Roberto Alonso, jefe de Mercados Minoristas de Mercasa, sociedad concesionaria que promueve este proyecto, en el que el Ayuntamiento debería contribuir acometiendo las reformas de Hortelanos y plaza de España.
Se trata de un edificio de formas rectangulares y lineales de gran personalidad en el que la sala de ventas de los concesionarios tradicionales ocupará la planta baja principal. A este espacio «amplio, transparente y bien comunicado» se accederá, bien por una calle interior climatizada paralela a la fachada de la plaza de España o desde Hortelanos, a través de la gran grieta o sima que parte el edificio en dos y que aportará la luz natural a sus tres plantas sobre rasante. Debajo, se construirán otras tres: La primera, reservada a una mediana superficie y al aprovisionamiento logístico del mercado, y las dos restantes acogerán más de 300 plazas de aparcamiento.
Concesionarios
Tanto la presidenta de los concesionarios, Paula de la Calera, como el presidente de la FEC, Jesús Ojeda, coincidieron en que esta propuesta «atiende a las necesidades de los concesionarios» (hay 86 unidades de negocio en el Mercado Norte), preserva la esencia del mercado tradicional y se aleja del planteamiento de centro comercial propuesto por la empresa Pygsur.