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La subida de impuestos «reducirá el poder adquisitivo del ciudadano»

I. Elices / Burgos - lunes, 29 de junio de 2009
Jimena critica el incremento de las tasas sobre los combustibles y el tabaco. UNAE admite que afectará al consumidor pero «recaudar más es necesario para ayudar a las capas bajas»

El Gobierno ha justificado la subida de los impuestos del tabaco y de los carburantes alegando que contribuirán a frenar el consumo de dos productos dañinos para la salud y contaminantes del medio ambiente. La realidad es que la presión fiscal se incrementa y afectará directamente al bolsillo de los ciudadanos.

El Consejo de Ministros aprobó la semana pasada el incremento de las tasas en hidrocarburos en 2,9 céntimos por litro para la gasolina y el gasóleo. Esa subida no afecta a los usos profesionales.

Hace una semana precisamente comenzaron a subir los precios de los combustibles, tanto por el efecto de la presión fiscal como por el encarecimiento del petróleo. El litro de gasolina sin plomo de 95 octanos se ha vendido de media a 1,093 euros, después de aumentar más de un 2% respecto a la semana anterior.

Por su parte, el gasóleo de automoción se ha encarecido hasta los 0,955 euros, lo que supone un incremento del 3,6%. De esta forma, este combustible se ha situado por encima de los 90 céntimos.

Según los datos del último Boletín Petrolero de la Unión Europea (UE), la gasolina se paga ya a un precio similar al de finales de octubre de 2008, cuando la economía española registraba su segundo trimestre en tasa negativa, con lo que entraba técnicamente en recesión.

En cuanto al tabaco, para los cigarrillos se eleva el nivel mínimo de los impuestos especiales del tabaco de 70 a 91,3 euros por cada 1.000 cigarrillos. Además, se mantiene el tipo proporcional en el 57%, pero se aumenta el tipo específico de 8,2 a 10,2 euros por cada 1.000 unidades.

Así, el precio de venta al público de la marca más vendida en España pasará de 3,10 euros a 3,29 euros la cajetilla; mientras que el precio más habitual, 2,65 euros, subirá a 2,84 euros.

Concretamente, las cajetillas de Winston, de la multinacional JTI, pasan costar 3 euros, frente al anterior precio de 2,65 euros, mientras que las de Camel cuestan desde hoy 3,15 euros, tras la subida de 35 céntimos.

JTI ha encarecido también 40 céntimos las cajetillas de Bisonte, hasta los 2,85 euros, Coronas rubio, que costará desde hoy 2,75 euros, frente a los 2,35 euros anteriores, y Coronas Negro, que tendrá a partir de ahora un precio de 3 euros, 35 céntimos más.

Gold Coast, también de JTI, pasará a costar 2,85 euros desde los 2,45 euros anteriores, mientras que Rex se elevará hasta los 3 euros desde los 2,65 euros anteriores.

Por su parte, BAT encarecerá su marca Lucky Strike, que desde hoy costará 3 euros, 35 céntimos más, el mismo incremento que aplicará a Pall Mall, que se elevará hasta los 2,70 euros.

Por otra parte, «con el objetivo de frenar el importante incremento del consumo de picadura de liar como producto sustitutivo de los cigarrillos», según el Gobierno, se ha establecido un impuesto específico de seis euros por kilogramo y un impuesto mínimo de 50 euros por kilo. Además, el impuesto proporcional para la picadura de liar se mantiene en el 41,5% del precio de venta.

Esta subida ha sido acogida por las organizaciones de consumidores de diferente manera. Para la asociación Jimena, «la subida es una pésima noticia para el bolsillo de los burgaleses». Camino de Prada, su presidenta, considera que el incremento se debe únicamente a «la intención recaudadora del Gobierno» y no se cree la justificación que el Ejecutivo ha dado. «Ahora suben estos, nos los presentan como que es para reducir el consumo de tabaco y carburante y después subirán otros», indica.

En cuanto al tabaco, «puede considerarse un producto que no es de primera necesidad, pero hoy en día los carburantes lo son». Los ciudadanos que usan el coche «no lo hacen por vicio, la mayoría lo necesita para ir a trabajar, ir a comprar, etc», explica de Prada.

Además, critica el momento que ha elegido Zapatero para establecer la subida, justo después de las elecciones europeas, «con el fin de que los votantes no le castigaran». «¿Qué pasa, que antes el tabaco y los carburantes eran buenos para la salud y el medio ambiente y ahora no?», se pregunta.

Desde UNE, dan un voto de confianza al Gobierno. Admiten, según apunta Beatriz Ortiz, que «supondrá una merma para el poder adquisitivo de muchos ciudadanos», pero confían en que el incremento de la recaudación «beneficie a las capas más bajas, a quienes lo están pasando peor con la crisis».

Al mismo tiempo, piden al Gobierno que sí grava los carburantes debe impulsar también la inversión en vehículos que consuman otra clase de energía y promover el uso del transporte público con bajadas de precios, etc.

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