Medio centenar de trabajadores de las escuelas infantiles dependientes de la Junta y de representantes sindicales se concentraron ayer frente a la sede de la Delegación Territorial del Gobierno regional para pedir que la gestión de estos centros educativos no se traspase a las administraciones locales como prevé la Ley de Transferencias, que se debatirá en las Cortes los días 9 y 10 de junio.
Consideran que el cambio puede suponer la desaparición de un modelo educativo de 0 a 3 años de reconocido prestigio y deja la puerta abierta a una gestión privada.
Los trabajadores también cuentan con el respaldo de las asociaciones de padres y madres que se han encargado de recoger firmas en todas las provincias de la región en contra del traspaso. Hasta el momento han sumado 42.000 y tienen intención de entregarlas en las Cortes de Castilla y León coincidiendo con el debate de la Ley de Transferencias.
Según explicó una portavoz de los trabajadores, el rechazo a esta iniciativa ha quedado de manifiesto con la recogida de firmas y las numerosas mociones en contra que se han debatido en los propios ayuntamientos presentadas por el Partido Socialista. «Las corporaciones locales han reconocido que sería un problema articular las escuelas infantiles de la Junta con las que dependen de los propios ayuntamientos. No entendemos a quién beneficia esta transferencia», apuntó.
En este sentido, trabajadores y familias reclaman al Partido Popular la introducción de una enmienda para sacar de esta ley a las escuelas infantiles.
Los trabajadores de todas las escuelas infantiles de la región, en Burgos hay cuatro, no descartan organizar una manifestación en Valladolid para seguir presionando a la administración regional.
La concentración de ayer frente a la Junta estuvo apoyada por los sindicatos UGT, CCOO, CGT,CSIF, USAE, CEMSATSE y STES con representación en los distintos comités de empresa de la administración regional.