Imagen de la casa de la familia Santamaría, junto a la tapia que la impide sacar el vehículo aparcado dentro.
13 de agosto de 2006. Un domingo como cualquier otro en Rubena. Levantarse a media mañana y desayunar sin prisas. En eso está la familia Santamaría, pero se le atragantan las galletas. Al matrimonio y a su hijo les cuesta creer lo que ven: ladrillo a ladrillo, alguien levanta una tapia exactamente frente al portón de su garaje. Sí, una tapia en la entrada del garaje, que mandó a construir un vecino por un viejo conflicto que mantienen en la división de los terrenos.
Sin saber de molestos trámites oficiales ni plazos de ejecución, el insólito muro impide desde ese día a la familia Santamaría utilizar su propio estacionamiento, con la mala suerte de que uno de los coches que tienen les quedó encerrado. Este medio pudo averiguar que el vecino, de apellido Galiana, tuvo la amabilidad de amenazarlos unos días antes con la construcción del muro. Y aunque los Santamaría no lo tomaron del todo en serio, tuvieron la precaución de dejar otro coche afuera, que desde entonces ‘duerme’ en la calle.
EL CONFLICTO. Los problemas entre los vecinos se remontan a mediados de los 90, cuando los Santamaría construyeron la vivienda en la calle Las Eras. Ya entonces surgió el conflicto por la división de las parcelas y los límites de sus tierras, pero fue en el verano de 2006 cuando subió de intensidad con la construcción del muro.
Según las fuentes consultadas, el vecino que la construyó argumenta que ese terreno es suyo y que por ello puede hacer lo que le venga en gana. El garaje de la familia Galiana no se ve perturbado en modo alguno por la vivienda de sus vecinos, por lo que la construcción de la tapia no encuentra otra finalidad que impedir a los Santamaría que puedan utilizar su propio garaje.
En dos sentencias los juzgados han dado la razón a la familia Santamaría. Sin embargo, la tapia aún sigue en pie. Y el coche, más de dos años encerrado.
Salvando las distancias, difícilmente los vecinos de Rubena, que de sobra conocen el caso, hubieran imaginado la conexión que la tapia inauguró entre su pueblo y Berlín. Exactamente el mismo día de 1961 comenzaba la construcción del famoso muro en la ciudad alemana, que impidió muchas más cosas que sacar el coche de un garaje. Sea como fuere, en agosto el singular garage tapiado de Rubena cumplirá tres años exhibiendo su arquitectura al mundo.