Las obras de acondicionamiento proyectadas por el Ministerio de Fomento en el tramo de la N-I que se extiende entre Monasterio de Rodilla y Cubo de Bureba fueron adjudicadas hace 13 meses a la UTE Cyopsa-Sisocia y Obras Públicas y Regadíos por un importe de 36 millones de euros. A día de hoy, son pocas las señales de que hayan comenzado.
Los primeros trabajos se están centrando en el desplazamiento de las redes de telefonía, electricidad, fibra óptica, gaseoducto, ferrocarril alejándolas del trazado de la carretera para poder ampliarla con posterioridad y así seguirá siendo durante todo este año 2009, según informó ayer a DB la subdelegada del Gobierno, Berta Tricio, quien añadió que «el grueso de la obra, es decir, el movimiento de tierras y el asfalto, se producirá en las anualidades 2010 y 2011».
Tricio explicó que este calendario cumple con la programación de Fomento que fijó cuatro años como plazo de ejecución de las obras. Además añadió que, mientras, la calzada será objeto de tareas de conservación dentro de la campaña anual que se hace con el buen tiempo por razones técnicas.
El objetivo de la actuación entre Monasterio y Cubo (29 kilómetros) es resolver los problemas de capacidad y hacer más seguras la conexiones con modificación de accesos, enlaces y vías lentas.
En la actualidad, el corredor es una calzada única con dos carriles de 3,5 metros cada uno (uno por sentido de circulación) y arcenes de 2,5 metros. La conexión entre el tronco, caminos vecinales y propiedades colindantes se efectúa mediante intersecciones a nivel sin control ni ordenación alguna, lo que representa un peligro continuado y despiertan las quejas de los usuarios. El tronco del corredor mantendrá su trazado actual, desarrollándose aproximadamente entre el kilómetro 265,60 (origen del proyecto) y el 294,256 (final del proyecto), con excepción de dos tramos que lo harán en variante. Se trata de Cubo de Bureba y Briviesca, donde se sustituirá el peligroso Cruce del Vallés por un nuevo enlace más seguro.