Se produce un accidente de una aeronave comercial tipo reactor bimotor de 50 plazas con 30 pasajeros a bordo y una tripulación de cuatro miembros. Está realizando la maniobra de aproximación a la pista 22 y en el momento del aterrizaje se produce un fallo, lo que ocasiona la pérdida de control del aparato que acaba impactando en la pista y deslizándose por la misma hasta detenerse en la margen derecha de la pista. La aeronave sufre graves daños estructurales con derrame de combustible y se declara un incendio. El balance del accidente es de seis fallecidos, once heridos graves y diecisiete heridos leves o ilesos.
Se trata de un hipotético caso real, de un simulacro de accidente aéreo que persigue comprobar y evaluar los procedimientos de actuación y coordinación establecidos en el Plan de Emergencias Aeronáuticas, así como analizar la eficacia de los mismos y el grado de conocimiento e integración de todos los colectivos implicados en la atención de una emergencia aeroportuaria.
Con este ejercicio se pretendió valorar, principalmente, los tiempos de activación de los distintos colectivos internos y externos implicados, así como los tiempos de respuesta de los mismos, según explicaron la subdelegada del Gobierno, Berta Tricio, y el director del aeropuerto, Ángel Otero.
Más de 150 personas participaron en el siniestro simulado. El Plan de Emergencia contempla la intervención secuenciada y coordinada de varias dependencias, organismos, entidades e instituciones pertenecientes o relacionadas con el aeropuerto de Burgos y del exterior.
Así, intervinieron el Centro de Operaciones, Servicio de Extinción de Incendios, Seguridad, Cuerpos de Seguridad del Estado en el aeropuerto, Mantenimiento y Servicios, compañía de handling, línea aérea y compañía suministradora de combustible, por parte del aeródromo, así como Protección Civil (Subdelegación del Gobierno, Junta de Castilla y León, Ayuntamiento de Burgos), Sacyl, Cruz Roja y hospitales, juzgado de guardia, forense, Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y Policía Local de Burgos.
Normativa de la OACI
Con este ejercicio, el aeropuerto cumple con la normativa de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) respecto a la planificación de las emergencias en los aeropuertos, según recordó Tricio, a la vez que subrayó la obligación de desarrollarlo cada dos años.
Además, precisó que el simulacro de hoy tuvo diferentes escenarios; el mando de puesto avanzado, -donde se ha producido el accidente y donde los equipos de intervención han estado trabajando- el puesto principal -que es donde los diferentes organismos también están trabajando (bomberos, sanitarios, etcétera)- y el centro de crisis, que está en el interior de las dependencias.
Finalmente, el director del aeropuerto destacó la respuesta "satisfactoria" del simulacro y apuntó que "para los bomberos de Aena, el tiempo que exige establece la OACI es de un máximo de tres minutos desde el momento que se produce el accidente". "Ha sido así y los tiempos de reacción han sido según lo programado", apostilló.