Lluvia, eso es lo único que pudieron encontrar los curiosos que, siguiendo la estela de las traviesas, se acercaron ayer hasta la nueva terminal de Renfe, situada en la avenida Príncipe de Asturias. Varios conos impedían el paso de vehículos y peatones que, confiados en que la de Rosa de Lima era una terminal inaugurada y estrenada, estaría abierta al público.
Adiós a las dos ciudades
La ciudad de Burgos ha estado cortada durante décadas por esa brecha que supone el tendido ferroviario. Más que por barrios, dividimos la urbe en: norte, sur, este, oeste, a un lado de la vía y al otro lado de la vía. Dentro de muy poco expresiones tan comunes como «ten cuidado con el tren cuando vayas a cruzar la vía» o «el barrio del otro lado de la vía», dejarán de escucharse entre los burgaleses.