Guardias civiles conducen a uno de los detenidos ante el titular del Juzgado de instrucción número 5 de Palencia, que ha decretado el secreto de sumario.
La organización criminal desarticulada la semana pasada por la Guardia Civil de Palencia no solo tenía establecida su base en Burgos ciudad, sino que había hecho de sus establecimientos comerciales y hosteleros su principal objetivo. Las investigaciones, que aún están abiertas, han permitido atribuirles solo en esta provincia más de 40 robos y constatar que su organización y funcionamiento era prácticamente calcada a la banda que hace 2 años acabó, supuestamente, con la vida de Teodoro Tejedor.
De hecho, y aunque pueda tratarse solo de una fatídica coincidencia, entre los sospechosos se encuentra el hermano de uno de los acusados por el homicidio del presidente del Atlético Burgalés, según han confirmado a este periódico fuentes cercanas a la investigación. Este súbdito rumano ha sido enviado a prisión, junto con otras 8 personas, por el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Palencia, que ha decretado el secreto de sumario. Otras tres han quedado en libertad.
Bares, perfumerías, ópticas y tiendas de pequeños electrodomésticos. Nada parecía resistirse a una red delincuencial con «un número muy importante de robos en Burgos capital», según las mismas fuentes. Entre ellos, se encuentran al menos 2 establecimientos hosteleros de la barriada Juan XXIII (ver DB, 12 de agosto de 2008), ubicados a escasos metros de donde falleció el hostelero originario de Vertavillo (Palencia). Pero también se les ha seguido la pista hasta Medina de Pomar, Oña, Briviesca, Villarcayo y Salas de los Infantes. Palencia, Salamanca, La Rioja, León, Cantabria y Vizcaya son otras provincias en las que se ha detectado su posible actuación y no se descartan nuevos hallazgos, puesto que la investigación continua abierta.
La Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Palencia registró 6 inmuebles en la capital burgalesa y se incautó de numerosos efectos, valorados en unos 60.000 euros, entre los que abundan teléfonos móviles, televisores, material informático y audiovisual, y prendas de vestir. También se les intervinieron las herramientas de las que posiblemente se servían para cometer sus robos, durante los que no tenían reparos en forzar puertas y romper lunas de escaparates.
Al parecer, la mercancía incautada procede de los robos más recientes, el último en un comercio de telefonía móvil de la avenida Cardenal Cisneros de Palencia; puesto que acostumbraban a dar salida a la mayor parte del botín en menos de 48 horas. Al igual que ocurría con la red del caso Tejedor, enviaban los paquetes o el dinero en metálico a su país de origen, Rumanía, tanto a su propio nombre como al de familiares y allegados. De este modo, conseguían también deshacerse de pruebas que pudieran incriminarles en caso de ser detenidos.
Una huella descubierta hace casi un año en el escenario de un robo en Dueñas (Palencia) dio origen a la denominada operación Campa, compleja debido a la gran especialización de la red delictiva, que además cambiaba cada poco tiempo de domicilio para dificultar su seguimiento y detención. Al igual que los arrestados en Burgos hace casi 2 años, estudiaban sus objetivos y planificaban los golpes y la huida, con un vehículo lanzadera que precedía al de los presuntos autores materiales de los robos.
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