Siempre vuelven. Pero ¿siempre al mismo sitio? Los hosteleros de la barriada Juan XXIII se han colocado de nuevo en el punto de mira de los delincuentes. Comunes, por el momento. Al menos dos establecimientos de los número 16 y 17 han sido asaltados en los últimos 15 días y a muy pocos metros de donde hace casi dos años falleció su compañero Teodoro Tejedor, víctima supuestamente de una banda de rumanos que aún no ha sido juzgada.
Quienes trabajan en el bar Tirol ya fueron víctimas de la oleada de robos de principios de año, que se extendió por todo Gamonal. Dejan las máquinas tragaperras abiertas y con los cajetines vacíos. Da igual, han entrado de nuevo. En esta ocasión, accedieron al patio interior y rompieron una ventana para reventar la máquina de tabaco y llevarse todos los paquetes que pudieron. Los responsables del negocio lo han denunciado ya en Comisaría, sin demasiadas esperanzas.
A la vuelta de la calle, en la bodega La Escalera, entraron el domingo 3 de agosto. Rompieron la puerta principal y sustrajeron el dinero de las máquinas recreativas, además de revolver papeles. «Es la primera vez», confiesa el propietario para recordar que hace aproximadamente un mes le rompieron los candados exteriores y que, según le han comentado los vecinos, la pasada madrugada rompieron la puerta del portal contiguo a su negocio, en el número 17.
EN RIOCEREZO. Los de la barriada Juan XXIII no han sido los únicos robos a bares perpetrados en los últimos días. Ayer mismo, la Guardia Civil acudió a Riocerezo para buscar huellas de la banda que asaltó el Restaurante Mari, dentro del complejo del campo de golf. Tras desconectar las alarmas y el sistema de cámaras de videovigilancia, entraron por la puerta trasera y sustrajeron el dinero de los cambios. Causaron numerosos desperfectos.