Dos desconocidos se convirtieron en sus ángeles guardianes. Cuando le parecía imposible zafarse de su agresor, aparecieron no solo para ayudarla sino también para salir en persecución del sospechoso y retenerlo hasta la llegada del Cuerpo Nacional de Policía.
El sospechoso ha sido identificado con las iniciales B.M. Pocos datos han trascendido sobre él, salvo que se trata de un extranjero de 33 años. Se le ha detenido por un delito de agresión sexual en grado de tentativa.
Al parecer, la joven que había escogido como víctima caminaba por el barrio de San Pedro y San Felices. Para abordarla, la agarró con fuerza de un brazo y tiró de ella. Pretendía arrastrarla hasta un descampado en el que perpetrar, lejos de miradas indiscretas, sus fechorías. Pero ella empezó a gritar y dos jóvenes que pasaban por la zona la socorrieron.