Dice el proverbio que si el río suena es porque lleva agua, y no es ningún secreto que el funcionariado perteneciente a las administraciones públicas no goza de una gran reputación entre el universo cotizante en lo que respecta al cumplimiento de sus horarios laborales. Como tantas veces, habrá muchos justos que paguen esta reputación por los pecadores que han ayudado a labrarla, y es precisamente ese pecado uno de los que el actual equipo de Gobierno, desde el área de Personal, va a tratar de atajar. La fórmula, conseguir que funcione como es debido el sistema para fichar implantado desde hace años.
El control del cumplimiento de los horarios es uno de los asuntos que la concejala de Personal, Gema Conde, va a poner encima de la mesa en las secuenciales negociaciones que deben de cerrar y actualizar las condiciones de trabajo de los funcionarios y laborales y que han quedado abortadas después de que se declarase inaplicable el ya famoso "acuerdo marco". Pero no todo va a ser control: «Queremos mejorar las cifras de absentismo mediante el control de la productividad implantando un sistema que también premie al trabajador».
¿Premiar la trabajador? «En algunos lugares se hacen premios en el más estricto sentido de la palabra, pero yo no le veo mucha lógica a regalarle una bicicleta a un trabajador por hacer su trabajo. Nuestra intención es ir más por el premio a quienes, aun pudiendo acogerse a los derechos que tienen reconocidos, no lo hagan y eso beneficie al funcionamiento del Ayuntamiento y al servicio que se presta a los ciudadanos. Un ejemplo claro es el de las bajas por enfermedades no graves. Si a un funcionario le dan tres días de baja por estar acatarrado pero decide coger solo uno, o dos o ninguno, podemos estudiar la posibilidad de premiar esa productividad en su retribución», aclara Conde.
El área de Personal destaca que, en las condiciones actuales, todos los funcionarios del Ayuntamiento cobran el plus de productividad (una paga dividida en doce mensualidades) «tanto si van a trabajar como si no van porque están de baja». La propuesta de premiar económicamente la productividad también afectaría, siempre que prospere el planteamiento, «a los permisos que tienen habilitados», pero nunca al resto de derechos o complementos retributivos que tengan reconocidos.
A fichar. Es en ese escenario en el que se estudia cómo hacer válido el sistema de fichaje que actualmente hay implantado y que no resulta operativo «porque no está dotado del sistema informático correcto». El que hay es farragoso y obliga a imprimir la memoria de los ficheros para comprobar cualquier incidencia, dilatando de manera importante el acceso a esos datos. Con el desarrollo tecnológico se pretende, en definitiva, que fichar sirva para algo. Y para eso tal vez sea necesario dar otro paso.
«Sabemos que hay funcionarios que fichan por otros y viceversa. Mientras sea tan sencillo como intercambiar una tarjeta y no exista reconocimiento personal, es imposible saber quién está fichando por quién», continúa Conde. La «solución» podría pasar por hacer extensivo al resto de servicios municipales el sistema que funciona en Instalaciones Deportivas desde 2006.
Se trata de un aparato que realiza una biometría del dedo de los trabajadores, de forma que resulta imposible que un compañero fiche por otro puesto que el reloj sólo admite la operación si la realiza físicamente la persona que tiene su biometría memorizada. Este sistema dactilar se instaló por primera vez en Canarias y actualmente lo desarrollan varios ayuntamientos de todo el país, como Barcelona, que tomó de referencia el de Instalaciones Deportivas de Burgos después de comprobar in situ su funcionamiento.
La renovación tecnológica del reloj actual es inminente y, toda vez que se compruebe su efectividad, se tomará la decisión sobre la conveniencia de implantar o no el controlador biométrico. Para saber cómo funciona y qué posibilidades ofrece, hemos estado en uno de los 18 puntos de control que Instalaciones Deportivas tiene repartidos por toda la ciudad.