Las limitaciones que la Dirección General de Aviación Civil ha impuesto a la altura de los rascacielos previstos en la llamada "Ciudad del AVE" están teniendo consecuencias para el conjunto de la operación urbanística asociada al desvío ferroviario.
La modificación del Plan General de Ordenación Urbana que permitirá la construcción del bulevar y que contempla la edificación de 8.000 viviendas en distintos sectores vinculados a la variante del tren depende de que el Ministerio de Fomento otorgue el visto bueno a las torres que se levantarán junto a la nueva estación, en las cercanías de Villímar.
En abril de este año, un informe de Aviación Civil advertía al Ayuntamiento de que los rascacielos de hasta 30 plantas proyectados en ese paraje eran un obstáculo incompatible con las operaciones aéreas desde el aeropuerto de Villafría, ahora en pleno proceso de ampliación.
En pocos días una delegación municipal y del Consorcio que gestiona el desvío llevaba a Madrid una propuesta de consenso, que limitó a 85 metros la altura máxima de estas torres y por tanto recorta en dos o tres plantas las previsiones iniciales.
El concejal de Urbanismo, Javier Lacalle, ya expresó en su día que había acuerdo verbal con los responsables ministeriales y todo parecía indicar que la confirmación por escrito no tardaría. Casi cinco meses después, sin embargo, el Consistorio no ha recibido el visto bueno oficial que zanje la aceptación de la propuesta municipal y la tardanza empieza a inquietar en la Plaza Mayor.
El propio Lacalle apunta que desde Aviación Civil «nos han dado palabra de que su informe será favorable pero lo cierto es que nosotros en 15 días subsanamos las deficiencias que nos pidieron y ahora seguimos esperando».
En paralelo a su preocupación por la demora en la contestación de Fomento, el Ayuntamiento está pendiente de que el Consejo Consultivo de Castilla y León otorgue informe favorable a la modificación del PGOU. Pero esta "ficha" del dominó no caerá hasta que lo haga la de Aviación Civil.
Por mucho que el Consejo de Urbanismo de Castilla y León aprobara la modificación en diciembre de 2006 responsables de la Consejería de Fomento han trasladado al propio alcalde, Juan Carlos Aparicio, que no darán el visto bueno definitivo a la operación urbanística hasta que no haya luz verde del Consejo Consultivo. El informe de este órgano es preceptivo al existir variaciones en las zonas verdes y espacios libres previstos, y esta institución no decidirá hasta que esté resuelta la cuestión de las torres.
El Ayuntamiento, a través del propio Lacalle, reitera su confianza en que Aviación Civil podrá agilizar los trámites tras la vuelta de las vacaciones estivales «para tenerlo en estos primeros días de septiembre», pero es consciente de que el tiempo corre en su contra.
La nueva estación ferroviaria está prevista para el verano de 2008, y para entonces el Ayuntamiento debe empezar a pensar en la ordenación de su entorno, al menos comenzando por la urbanización. Para construir el viario que rodeará a la terminal «necesitaríamos tener el suelo a nuestra disposición, una vez realizada la reparcelación del sector», admite el también portavoz del equipo de Gobierno, algo que no es posible mientras la modificación del PGOU no sea aprobada.
De la gran operación urbanística del bulevar depende también el traslado de los depósitos de CLH. La empresa quería hacer la "mudanza" antes de que termine 2008, pero esto ya no parece posible a tenor de la lentitud del trámite administrativo.