No supo parar a tiempo y acabó la juerga en el río Hurones, dentro de su reluciente BMW, y con la cabeza abierta. Pudo haber sido mucho peor pero hay quien nace con suerte. Gregorio A.A., de 27 años y conocido como Goyo, fue rescatados por una dotación de Bomberos tras caer desde el puente de Villímar y evacuado al HospitalGeneral Yagüe en una ambulancia de soporte vital básico y acompañado por el médico del helicóptero de Villafría.
Según fuentes policiales, el joven había sido identificado horas antes por alborotar e incordiar al personal en bares y calles de Gamonal. Iba en compañía de su colega David G.S., de 28 años. Con antecedentes policiales relacionados con delitos contra la salud pública y violencia doméstica, parecían llevar muchas horas de fiesta.
No tenían motivos para detenerlos pero sí para sospechar de su comportamiento que tarde o temprano volverían a encontrarse. Y así fue.Solo que del segundo individuo no había ni rastro. Algunos curiosos allí congregados aseguran que viajaba con el accidentado y salió ileso y por piernas tras el golpe, extremo que no ha podido ser confirmado por este periódico de fuentes oficiales.
Cuando llegaron al lugar, alertados por una llamada al Servicio de Emergencias Castilla y León 112, los bomberos se encontraron con un deportivo de color negro, matrícula S-5617-Z, semivolcado en las aguas del río Hurones sobre el lado del conductor, al que tuvieron que rescatar. Se había colado entre el puente para vehículos y la pasarela peatonal. Ni rastro de frenado. En su ayuda acudieron varias patrullas de la Policía Local y una ambulancia de soporte vital básico de Sacyl.El espectáculo se completó con el aterrizaje del helicóptero medicalizado de la cercana base de Villafría.
Tras despegar al herido de la maltrecha tapicería de cuero del coche y subirlo en camilla, le colocaron un collarín y le vendaron la cabeza.Como si estuviese sedado, él no se lamentaba por sus huesos sino por el BMW. «¡Ay, mi coche!», gemía para provocar una sonrisa incluso en quienes le auxiliaban.
El puente fue cortado al tráfico rodado, no así la pasarela peatonal, desde la que decenas de curiosos hacían fotos con el móvil.