Cuando los codirectores hicieron públicas las investigaciones sobre Atapuerca aquel 30 de mayo de 1997, nacía para la ciencia una nueva especie, que fue bautizada como Homo antecessor. «Hemos descubierto una pieza muy importante en el puzzle que supone la evolución del hombre», dijo ese día José María Bermúdez de Castro en la presentación del estudio publicado por Science. El europeo más antiguo conocido y el último antecesor común de los humanos modernos se daba a conocer así en el mundo. Los homínidos habían aparecido en el yacimiento de Gran Dolina y su edad rondaba los 800.000 años. «Las raíces de los homínidos neanderthal y sapiens se perdieron en el tiempo y no sabíamos cuáles eran nuestros antepasados. Ahora vuelve a verse la luz», señaló Juan Luis Arsuaga.
La campaña de excavaciones 2007 arrancará el próximo 18 de junio, y tendrá en Gran Dolina uno de sus principales objetivos. Allí los investigadores confían en hallar nuevos restos de Homo Antecessor que les ayude a definir mejor esta especie. Uno de los principales interrogantes abiertos es su origen continental: si se hallaran piezas bien conservadas, podrían compararse con los nuevos descubrimientos llevados a cabo en Asia para tratar de saber si el Antecessor evolucionó desde Asia o desde África.
Los primeros restos de esta deslumbrante nueva especie aparecieron en la campaña de 1994 y éstos fueron los que dieron paso a la creación de la nueva especie. En sucesivas campañas se han encontrado más restos, pero no tantos como en la del pasado año: fósiles de al menos 10 individuos, casi todos ellos niños y niñas, que fueron devorados por sus congéneres (destacan dos mandíbulas, un húmero infantil, un metápodo de adulto, un hueso coxal, una clavícula y algún fragmento de diente), así como cuchillos de piedra con borde abrupto y filo muy marcado con los que descuartizaban a sus víctimas. Con este material, los científicos se disponen a conocer cómo era la vida en Atapuerca.
en detalle. Los fósiles encontrados en el Estrato Aurora de Gran Dolina en 1994 correspondían a unos seis individuos diferentes. Los cuerpos de dos niños, un preadolescente, un adolescente y dos adultos jóvenes, fueron desmembrados, sus cabezas desarticuladas, los tendones cortados y los huesos rotos para aprovechar la médula. Después de consumida la carne, las vísceras y el tuétano, los huesos fueron abandonados. Se trata del canibalismo gastronómico más antiguo del mundo. El Antecessor protagonizó una de la mayores revoluciones del Pleistoceno: la de la llegada y colonización de Europa.