Si usted está sentado ante una mesa, ya sea en casa, en el trabajo o en un bar, es muy posible que ésta no sea de madera maciza, como aparenta, sino de algún tipo de aglomerado forrado con láminas que simulan el cuerpo de los árboles. Lo mismo puede pasar si se halla en una habitación o un salón, entre armarios y mesillas; en la cocina... Los muebles de madera maciza hace tiempo se convirtieron casi en un artículo de lujo, o al menos en sustituibles por otros más baratos, igualmente funcionales y muy parecidos. En la búsqueda de un mismo efecto estético y un precio más asequible, desde hace medio siglo se investiga y trabaja para ofertar laminados, molduras y cantos para recubrir con cara de madera muebles que no lo son.
Esta actividad empresarial, la de producir aplicaciones para la industria del mueble, no es ajena a Burgos. O quizá sería más acertado decir que Burgos lleva participando de esta área de negocio en primera línea desde hace cuatro décadas. En 1968 la firma alemana Metzeler Schaum y la burgalesa Taglosa constituían, al 50%, la compañía Metzeler Laminados Iberia, S.A. A lo largo de este tiempo ha vivido épocas boyantes y otras muy preocupantes para su futuro. Desde 2003 hasta el 1 de febrero de este año esta factoría ha pertenecido a dos grupos inversores, uno alemán y otro estadounidense, que la pusieron bajo el nombre comercial y de gestión, junto a otras ocho fábricas, de Coveright.
Ahora los dueños del grupo empresarial han decidido desprenderse de la planta burgalesa para centrarse en sus otras líneas de trabajo, y el 8 de febrero firmaron ante notario su venta, con efectos desde 1 del mismo mes, a un holding familiar alemán (Strategie und wert -Estrategia y valor-) y al actual director general de Coveright Surfaces Burgos, David Alonso, según detalló él mismo hace unos días.
Estas próximas semanas y meses, además de mantener el ritmo de trabajo y de entrega de los pedidos, el equipo directivo se afanará en ir cerrando todos los flecos de la operación, de la que no han trascendido las grandes cifras, y en ir definiendo la nueva imagen corporativa. La antigua Metzeler-Laminados Iberia se denominará Tacon Decor, S.L. El primer nombre es el de uno de sus productos estrella y una de sus patentes más reconocidas internacionalmente, que data de 1969.
de cola de león a cabeza de ratón. Alonso, que lleva 16 años en Coveright y desde 2003 como director general de la fábrica burgalesa, se muestra muy optimista: «Somos la nº 1 en España y ahora tendremos más independencia para poner en marcha nuevas iniciativas. Trabajamos a tres turnos y la plantilla la componen 114 personas, que pueden estar tranquilas y satisfechas. Los nuevos propietarios estamos comprometidos con el mantenimiento de la plantilla. Estamos ilusionados con este nuevo reto y pensamos que es mejor ser cabeza de ratón que cola de león, pues antes muchas de las decisiones se tomaban en Wall Street».
muebles de papel. Así tituló un reportaje La Vanguardia sobre una factoría de Coveright instalada en Cataluña, y no fueron pocos los que llamaron para interesarse por la iniciativa y comprar alguno, recuerda Alonso. Ese sugerente título tiene su parte de verdad y su parte de imaginación o inexactitud. Su autor quería decir que la mayoría de los muebles que nos rodean están recubiertos de unas finas láminas de papel. Sí, de papel. De papel impregnado de resinas y productos químicos que dan resistencia y elasticidad a los diseños elegidos. Si alguien entra en las amplísimas instalaciones de Coveright-Tacon Decor sin saber dónde está, seguro que su primera respuesta es decir que se halla en una planta de impresión o en una papelera, pues cientos de bobinas esperan para convertirse en muebles de papel, de papel muy investigado y muy tratado para ser más resistente y menos desgastable que la propia madera.
Además del diseño -muy atento a las últimas tendencias que marcan los grandes fabricantes de muebles- y de la química -7 personas trabajan en el laboratorio y en el control de calidad-, la informática tiene cada día más peso.
Coveright trabaja sobre pedidos y «la calidad y el servicio son la base de nuestro trabajo y la garantía de nuestro futuro», enfatiza David Alonso, gaditano de nacimiento pero barcelonés de residencia familiar fija hasta el mes de septiembre pasado. Desde 2003 los fines de semana los pasaba en la Ciudad Condal y los días laborables en su despacho del kilómetro 243 de la N-I. Vende sus productos a fabricantes de aglomerado y de muebles, y a tiendas de bricolaje. La mitad de su producción se consume en España y el resto va, principalmente, a Sudamérica y Europa.
Esta histórica empresa burgalesa cuenta con un catálogo de unas 4.000 referencias, aunque la mayoría de los pedidos se circunscriben a 200 para superficies y una cifra similar para cantos.