¿Qué tienen en común Las Vegas, Ottawa, Rouen y Burgos? Pues de momento poco, pero pronto lo tendrán al convertirse en cuatro de las ciudades pioneras en todo el mundo en implantar un nuevo sistema de transporte público que ha revolucionado el sector a nivel internacional y que, según los expertos en movilidad urbana, soluciona de un plumazo los inconvenientes que plantean tanto el autobús convencional como el tranvía, aunando las excelencias de ambos. Se llama Civis y es el elemento elegido por el estudio de Herzog y De Meuron para articular todo el transporte público en el futuro bulevar, esa "bisagra" de alta capacidad y nueve kilómetros de largo legada por el desvío ferroviario.
El Civis es un cúmulo de bondades que, básicamente, se define como un híbrido perfecto entre los ya obsoletos sistemas de transporte urbano. El grupo Siemens, padre de la criatura, eligió la estética de un tranvía futurista y le dotó de la movilidad de un autobús eliminando las vías y catenarias. De esta forma se consigue un operativo guiado ópticamente que requiere tan sólo de una línea especial implantada en la calzada.
El ordenador de a bordo dirige el Civis gobernado por dicha guía y regula los semáforos a su paso, garantizando así el cumplimiento de horarios. Se desplaza por un carril especial delimitado por la pertinente señalítica y que no impide su utilización por parte de turismos u autobuses, de modo que no se convierte en una barrera. Está asistido por un chófer, que puede detener el convoy en caso de emergencia o realizar maniobras totalmente independientes si las circunstancias obligan. También se ajusta a los criterios medioambientales al estar preparado para utilizar energías límpias.
Su capacidad alcanza las 150 personas en el caso del vehículo "standard", que tiene 18,5 metros de largo, 2,55 de ancho y una estética similar a un bus articulado, aunque Siemens dispone también de Civis de 12 metros y actualmente prueba los de 24, mucho más largos y con unas prestaciones "de carga" muy similares a las de un tren de pasajeros.
carril específico. «Considero paradójico plantearse el levantar una vía para construir otra y no es la política que se está siguiendo en las ciudades europeas que están la vanguardia urbanística, que es donde pretendemos situar a Burgos. Por eso no me desagrada una fórmula mixta que tenga la seriedad del tranvía pero sin necesidad de convertirse en otra barrera más. Lo único que sí requiere es disponer de un carril reservado para su funcionamiento cuya ocupación será castigada durísimamente y que, no obstante, es perfectamente transitable por todo tipo de vehículos», explica el propio alcalde, Juan Carlos Aparicio, quien presentará la planificación del bulevar realizada por el gabinete suizo coincidiendo con la "capitalidad europea de la movilidad", que tendrá lugar en Burgos a finales de septiembre, enmarcada dentro del programa Civitas y contará con la presencia de representantes de 100 ciudades europeas.
En dicha presentación, que ya está preparada y que contará con la presencia de altos ejecutivos del gabinete de Herzog y De Meuron, incluso es probable la presencia de los ganadores del Pritzker de Arquitectura. El alcalde expondrá las líneas maestras sobre las que se asentará el elemento urbanístico más importante de la ciudad para los próximos 50 años. Sobre la estética del corredor, Aparicio es parco en palabras y se remite al mes de septiembre, pero sí se sabe que contará con, al menos, «seis espacios muy bien diferenciados y que responderán a la diferente orografía y entorno» de todo el bulevar.
Eliminados de la planificación inicial los aspectos más polémicos planteados por Herzog y De Meuron, a saber, el traslado de las instalaciones deportivas del Plantío y la intervención en el Pinar de Villacienzo, ahora resta esperar a que la Junta de Castilla y León apruebe definitivamente la modificación urbanística, algo que sucederá con toda probabilidad a lo largo de 2007, y el levantamiento definitivo de las vías del ferrocarril, que debería ser un hecho en los albores de 2008. Después llegará el momento de materializar las decenas de planos que se han manejado en el estudio suizo y que ya "pululan" por el área de Urbanismo del Ayuntamiento burgalés. Será entonces cuando la ciudad comience a moverse "en Civis". Apunten el nombre.