La explosión de violencia en Gamonal, liderada por unos pocos radicales pero secundada por un grupo numeroso de vecinos, supone la culminación de un año de tensión entre los vecinos afectados por el plan de aparcamientos subterráneos y el Ayuntamiento de Burgos.
Desde que en septiembre de 2004 el Pleno aprobara la adjudicación de las obras en San Agustín, Virgen del Manzano y Eladio Perlado, el asunto se ha convertido en un suplicio para el equipo de Gobierno.
Ninguna polémica municipal ha sacado tanta gente a la calle en lo que llevamos de legislatura ni ha motivado tantas intervenciones en las sesiones plenarias, pegadas de carteles y hasta presiones sobre los comerciantes.
Y en esta dura travesía del desierto del equipo de Gobierno, nadie sufre las consecuencias tanto como el concejal de Urbanismo, Javier Lacalle, y el propio alcalde de la ciudad, Juan Carlos Aparicio. Los dos pesos pesados del PP consistorial son diana de mofa, de crítica y, por lo que parece, de ira.
el origen. La polémica arrancó hace casi 12 meses, cuando el PP sacó adelante y en solitario su proyecto de construir tres parkings subterráneos en otros tantos emplazamientos de la ciudad. Así lo recogía el programa electoral con el que Aparicio obtuvo mayoría absoluta, donde se señalaba un emplazamiento concreto: Virgen del Manzano. Los otros dos los dejaba abiertos en la zona sur y en Gamonal, hasta que decidió (ya gobernando) que fueran San Agustín y Eladio Perlado.
El movimiento vecinal en San Julián y a San Pedro y San Felices se hizo fuerte desde un principio presentando más de 8.000 alegaciones contra el parking en San Agustín que, a su juicio, acabaría con el único gran espacio de esparcimiento de sus barrios. La presión logró su propósito y, en enero de este año, aludiendo al «nivel de contestación vecinal» que parecían demostrar las firmas, el alcalde anunciaba su renuncia a construir el subterráneo.
Aquello fue la chispa que prendió la mecha en Virgen del Manzano y Eladio Perlado, donde los vecinos pronto reclamaron el mismo trato que la zona sur y se lanzaron a la consecución de apoyos.
Superaron los presentados por la zona sur, pero el equipo de Gobierno ya no dio marcha atrás y se arriesgó a enfrentarse a los vecinos por temor a que uno de sus grandes compromisos quedara en papel mojado.
El PPtambién ha topado con la oposición de PSOE, IUy SI. El propio concurso de los parkings (sin estudio de viabilidad previo) y la posterior modificación del objeto al reducirlo de tres a dos emplazamientos han motivado la clara advertencia de que los tribunales "tumbarán" el empeño municipal.
Visto el cariz que adoptaban las críticas vecinales, Aparicio modificó el proyecto de Virgen del Manzano para que su construcción afectara a un número menor de árboles e incluyó una tercera planta en Eladio Perlado para aportar más capacidad al aparcamiento y hacerlo más justificable, pero de nada sirvió.
Las Plataformas montadas "ex profeso" salieron a la calle, tanto en actos semi-festivos como en manifestaciones en toda regla, siempre repitiendo que las urnas pasarán factura al PP si no atiende sus peticiones.
El vallado de Virgen del Manzano en la mañana del día 10 de agosto ya provocó las primeras tensiones entre vecinos y policías, pero a lo vista de lo ocurrido era solo un aperitivo. El tiempo dirá si la tensión afloja.