La Guardia Civil, en el marco de la operación "Guajaraz", ha desarticulado una importante red de tráfico de vehículos robados y también dedicada al tráfico de drogas que actuaba en Toledo, Madrid, Málaga, Valencia, Ceuta, Burgos, Cáceres, Valladolid, Tenerife y varios países de Europa, según informaron hoy fuentes policiales.
La operación se ha saldado con la detención de 34 personas, la intervención de 83 vehículos robados y la incautación de 80 kilos de hachís, siete kilos de marihuana, 3.216 dosis de heroína, numerosas armas, elementos electrónicos y diversa documentación. La Guardia Civil calcula que se culminará con la recuperación de más de 300 vehículos de alta gama robados en Europa y vendidos, una vez falsificada su documentación, en España.
Las investigaciones se iniciaron en febrero del pasado año cuando los agentes del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Comandancia de la Guardia Civil de Toledo, observaron un movimiento inusual de vehículos de alta gama con matrícula de Rumanía en un concesionario de vehículos del término de Guadamur (Toledo), cuya procedencia podría ser ilícita.
Se establecieron vigilancias sobre la empresa y los agentes pudieron determinar la existencia de una organización delictiva, perfectamente estructurada, dedicada al tráfico de drogas y a introducir en España vehículos de alta gama sustraídos en Rumanía y en otros países europeos. Las personas relacionadas con estas actividades contaban con numerosos antecedentes policiales y las vigilancias determinaron que una organización, de origen árabe, se dedicaba a introducir hachís en España y distribuirlo por distintas provincias, así como por otros países de Europa.
Una vez identificados todos los integrantes de las dos ramas de la red, la dedicada al tráfico de hachís y la que sustraía vehículos, se pudo determinar la forma en la que actuaba la organización. Los vehículos eran en su mayoría de leasing y eran adquirían principalmente en Rumanía y eran sustraídos de diversas maneras. Unas veces a través de créditos impagados, otras empleando empresas pantalla y en ocasiones eran hurtados o robados.
Documentación falsa
La organización contaba con personas cuyas únicas funciones eran las de hacer de conductor. Recogían los vehículos y los entregaban en España, posteriormente regresaban en avión a sus país de origen, donde permanecían hasta un nuevo encargo. Ya en España los vehículos, todos ellos de alta gama, eran trasladados hasta la tienda de compra-venta de Guadamur, donde eran expuestos para su venta y también se anunciaban por internet.
En el momento en que un cliente se interesaba por un vehículo, lo presentaban para homologación e inspección técnica con documentación falsa del país de origen. Seguidamente lo matriculaban a través de una gestoría de Madrid, cuyo titular se encargaba de transferir el vehículo a personas que en la mayoría de los casos desconocían estas circunstancias y que carecían de capacidad económica para poder adquirir vehículos tan caros.