Zapatero desgranó ayer sus propuestas sobre educación.
Ni religión ni educación para la ciudadanía. La asignatura estelar de los próximos años, al menos si los socialistas continúan en el Gobierno, será el inglés. De hecho, el aspirante del PSOE a la Presidencia del Ejecutivo se comprometió ayer a poner solución en una década a una de las carencias seculares de la escuela española y aseguró que, si vuelve a Moncloa, en 2.018 todos los jóvenes sabrán emplear la lengua de Shakespeare tanto para comunicarse como para trabajar.
Cierto es que Zapatero explicó su plan durante un encuentro electoral, lo que suele traducirse en un entusiasmo poco realista, pero, de hacerse realidad sus planes, el 15 por ciento de las actividades en horario escolar se impartirán en el idioma anglosajón.
Para posibilitar tal despliegue, el profesorado de educación infantil, primaria o secundaria tendrá la opción de accedera a cursos específicos para perfeccionar su inglés y nada menos que 20.000 docentes podrán realizar su perfeccionamiento intensivo mediante estancias en el extranjero, preferentemente en Reino Unido o en EEUU.
Además el todavía inquilino de Moncloa explicó que contratará «a tiempo parcial» a 12.000 profesores y a 8.000 auxiliares nativos para realizar actividades complementarias en los colegios.
Además, el socialista garantizó que cada año 200.000 jóvenes tendrán acceso a una beca para estudiar inglés fuera de España, ampliando así el programa ya existente. Los nuevos beneficiarios serán aproximadamente 150.000, ya que el verano que viene serán unos 51.000 alumnos de entre 18 y 30 años quienes tendrán acceso a tales desplazamientos.
No obstante, el jefe del Ejecutivo no podía ignorar que los niveles educativos españoles están entre los más pobres de la UE y por ello, al margen del inglés, también explicó que será prioritaria la enseñanza de las matemáticas y la lengua, con especial énfasis en la comprensión de lo que se lee, puesto que se corre el riesgo de que las nuevas generaciones consigan chapurrear el inglés pero no sean capaces de comprender siquiera lo que se explica en los libros de texto.
Para todo ello, prosiguió Zapatero, se elaborarán materiales de apoyo, se reforzarán las bibliotecas escolares y se creará otra comisión de expertos para analizar la situación de la lectura y recomendar métodos didácticos que mejoren la comprensión.
Tras recordar otras promesas ya realizadas, como la dotación de 300.000 nuevas plazas para la escolarización de niños de entre 0 y tres años, el líder del PSOE se comprometió también a incrementar el número de jóvenes que estudian más allá de la educación obligatoria -hasta llegar al 85 por ciento del total de escolarizados-. Para conseguir que los chicos no abandonen la escuela prematuramente, detalló que se pondrán en marcha «planes de refuerzo y medios para que los alumnos que lo precisen reciban atención individualizada o becas salario para que ningún joven deje los estudios por falta de recursos».
Una vez explicado cómo logrará revertir en el futuro inmediato la precaria situación educativa, que, al menos a tenor de las estadísticas, se ha agravado durante los últimos cuatro años pese al Gobierno socialista, Zapatero aprovechó para proclamar que su programa escolar defiende la instrucción pública como garantía de una sociedad «cohesionada», mientras que las propuestas del PP «marginan y olvidan» a las escuelas del Estado y promueven una «sociedad dual».
Hay 1.250.000 inmigrantes sin trabajo. El número cuatro en la lista al Congreso del PP por Madrid, Eduardo Zaplana, anunció ayer que, según «las cifras más fiables», hay alrededor de «1.250.000 inmigrantes que no tienen trabajo» en España y advirtió de que «solamente 250.000 de ellos pueden acceder al subsidio de desempleo», ya que los demás son ilegales. A juicio del valenciano, tales cifras demuestran que la política de inmigración seguida por el Gobierno durante su mandato ha sido «un error gravísimo», que se intensifica por «la crisis económica que se avecina». El hasta ahora portavoz parlamentario popular explicó que cuando el Ejecutivo de Zapatero propuso la regularización «masiva» y mantenía que «íbamos a ser el orgullo de Europa», en realidad, argumentó, los países comunitarios «se estaban riendo de nosotros». Sin embargo, explicó Zaplana, Moncloa no admite tal realidad, porque supondría «reconocer el mayor de los fracasos» y «tienen que llegar al 9-M como sea».