José Diego Yllanes se confesó autor de la muerte.
El juez condenó ayer al joven José Diego Yllanes a 12 años y medio de prisión por el homicidio de la joven irunesa Nagore Laffage el 7 de julio de 2008 con la agravante de «abuso de superioridad».
En la sentencia se contemplan los atenuantes de reparación del daño -después de que Yllanes entregara 126.853 euros a la familia de Laffage- y embriaguez leve, aunque se desestiman los de arrebato y confesión del delito, que también habían sido tenidos en cuenta por el jurado.
La condena es la misma que solicitaba el fiscal y algo menor a la que pedían la acusación particular y las populares (ejercidas por los Ayuntamientos de Pamplona e Irún, el Gobierno de Navarra y las Juntas Generales de Guipúzcoa), que solicitaban 15 años de cárcel.
Tanto el abogado del Estado como las acusaciones rebajaron sus peticiones iniciales de prisión después de que el jurado popular considerara probada la culpabilidad de Yllanes por un delito de homicidio, y no de asesinato.
La muerte por estrangulamiento de la joven irunesa tuvo lugar durante los Sanfermines del año pasado, en la mañana del 7 de julio, en el domicilio de José Diego Yllanes, quien posteriormente trasladó el cadáver hasta la localidad de Sorogáin junto a varios efectos personales de la víctima, que dejó en un paraje, cerca del cual fue finalmente encontrado el propio acusado.
«Algo de justicia». Tras conocer la sentencia, Asun Casasola, madre de Nagore Laffage, aseguró que tras el juicio contra el asesino de su hija se encontraba «asfixiada» pensando que la joven «no iba a tener justicia», por lo que ahora la sentencia que condena a José Diego Yllanes a 12 y medio años de cárcel le ha supuesto «una bocanada de aire».
En declaraciones a los periodistas ante su casa de Irún (Guipúzcoa), Asun Casasola afirmó que con esta condena su hija ha tenido «algo de justicia».
La mujer se mostró aliviada por el hecho de que el caso se haya considerado un homicidio con pena máxima, y porque cuando el acusado salga de la cárcel «tendrá que dar explicaciones a su novia, a sus hijos o a quien sea».
Casasola ha dicho que su familia temía que la condena fuera de ocho años y que, por las reducciones de pena y el tiempo que Yllanes ya ha pasado en prisión, «el año que viene se fuera a casa».
Respecto a la posibilidad de presentar un recurso contra la sentencia, Casasola recordó que su hija «peleó por salir viva» de la casa en la que fue asesinada, por lo que ella no puede «dejarla tirada».
Así, explicó que si el proceso judicial «no se alarga mucho en el tiempo» le quedan fuerzas «para dar el último coletazo», aunque advirtió de que, «si esto va para largo», intentará «retomar» su familia, ponerse a trabajar y «que la Justicia siga su camino», porque «físicamente» tiene «que parar».
Aunque su intención es la de recurrir la sentencia, aclaró que todavía no sabe si se podrá hacer, pues su abogado aún está analizándola y no decidirá cómo actuar hasta dentro de unos días.