Esta noche dirigirá su partido 135 con el Autocid Ford. Andreu Casadevall está realizando una campaña de ensueño. Con su trabajo y el de todos sus jugadores y miembros del cuadro técnico ha sido capaz de generar una entusiasmo casi fervoroso entre los burgaleses. Hoy ante Palencia, el Autocid Ford afronta el último tramo de la Liga regular: 10 partidos. Se vivirán los momentos más difíciles. Está contento con el trabajo, inquieto por la mala suerte con las lesiones e ilusionado ante un futuro prometedor.
Diez victorias seguidas e iguala la racha de la pasada campaña, ¿es mérito del entrenador?
El mérito es de la plantilla, que trabaja día a día y se deja la piel en todos los entrenamientos. Son ellos los artífices de los éxitos. Esto es un trabajo de equipo y por mucho que digamos o hagamos los entrenadores ellos son los que imponen su ley en el campo.
La participación en el play off está garantizada, ¿busca quedar campeón y ascender directamente a ACB?
El equipo lucha por ganar partido a partido y así lo está demostrando. A pesar de las lesiones que estamos sufriendo todos trabajamos para sacar los partidos adelante. El objetivo no es acabar primeros pero si podemos estar es evidente que lo intentaremos. Será difícil porque tenemos un calendario muy complicado y por delante hay dos grandes equipos.
Dos equipos que tienen que visitar El Plantío.
No será cuestión de suerte ganarles. Todo dependerá de si podremos tener el equipo completo. Tendremos que jugar al máximo y los 8 ó 9 jugadores que estén deberán ir a por todas. Es evidente que frente a esas dos grandes plantilla -Murcia y Obradoiro- necesitaremos de todo y de todos.
Siempre aboga por ir paso a paso y con lucha constante, ¿nunca se permite una alegría?
Las alegrías vienen al final cuando has conseguido algo. También cuando ganas un partido. Podíamos habernos alegrado tras vencer a Orense, porque los jugadores no se habían relajado al jugar con el último; al contrario, salieron al cien por cien. Pero se lesionan Alberto y Jesús y no pudimos saborear la victoria. Ganamos uno y perdimos dos.
Ascendió a ACB con Llíria y Alicante. ¿Hay alguna semejanza con el Autocid Ford y el momento actual?
Es distinto. En Llíria cogí al equipo cuando iba último; las ligas eran superlargas con dos fases y después un play off. Hicimos piña y empezamos a ganar y al final superamos a los millonarios de aquella época: Caja Madrid y Mallorca. En Alicante tenía un equipo joven con un José Manuel Calderón de 17 años y David Gil de 19 años. Todos con mucho talento y a base de trabajo y ser líderes adquirimos madurez. Ganamos el play off con un 3-0 y un 3-2. Fue un ascenso merecido.
¿El ambiente era parecido?
En Burgos el campo está lleno casi todo el año; mientras que en Llíria se había perdido la opción de subir en temporadas pasadas y había desencanto. Luego al final se llenó. En Alicante iban unas 500 ó 1000 personal y al final eran unos 5.000. En Burgos eso no pasa; siempre está a reventar; hay muchísima gente. Tenemos una afición fiel que nos ayuda y disfruta.
¿Tanta ilusión no presiona?
No. Tanto el equipo como yo somos conscientes de que hay que trabajar y ganar cada partido. Tenemos que pelear y si falta alguno intentar compensar su ausencia. No podemos buscar excusas. Hay que salir adelante cambiando rotaciones, sistemas, trampeando los entrenamientos...
Al final de la pasada campaña dijo que Burgos estaba preparado para tener un equipo ACB pero que las instituciones no. ¿Ha cambiado su apreciación?
Es diferente a otras ciudades donde parece que las instituciones tienen una intención mayor de potenciar sus equipos. Aquí el Ayuntamiento, Diputación y Junta tienen otras preferencias. La campaña "Deporte, forma y educa", que está desarrollando el club es buena. El baloncesto es una gran imagen donde pueden reflejarse y con la que disfrutar. En la calle la gente felicita a los jugadores o cualquier miembro del cuadro técnico. La gente está implicada, pero las instituciones no tanto. Invertir en deporte siempre es una gran inversión.