«Tengo aquí a un rival y un amigo que es muy bueno y que me puede ganar». Estas palabras de Joseph Ebuya, el campeón del mundo de cross 2010 en la rueda de prensa de presentación del VII Cross de Atapuerca resultaron premonitarias. Pese a partir como gran favorito, el keniata Ebuya se vio sorprendido en la carrera por el eritreo Medhin Teklemariam, subcampeón mundial, que con un fuerte cambio de ritmo en la última vuelta inscribió su nombre en la lista de vencedores de la prueba. También en la competición femenina una de las estrellas internacionales, Genzebe Dibaba, se reivindicó superando a la campeona mundial Emily Chebet y revalidó su título de 2009.
No siempre las carreras logran cumplir con las expectativas que generan la nómina de participantes, que en esta ocasión era impresionante. No fue el caso del Cross de Atapuerca. Los especialistas de la disciplina acudieron a la prueba con todas las consecuencias. Nadie rehuyó el esfuerzo, nadie esquivó su responsabilidad, lo que permitió a los miles de aficionados que se dieron cita en el Parque Arqueológico disfrutar de dos carreras sénior de auténtico lujo.
El poder africano fue absoluto en la carrera masculina. Desde la misma salida se situaron en cabeza junto a los nacionalizados españoles Bezabeth y Lamdassem. El ritmo impuesto por Cheshari primero y Ebuya después seleccionó la prueba muy pronto, puesto que antes de completarse los primeros 2.500 metros eran solo nueve los atletas en cabeza. El portugués Rui Silva comandaba el segundo grupo, mientras que Guerra, Estévez, Diego Ruiz y Casado perdieron comba muy pronto. De los seleccionados, Sium fue el primero en descolgarse.
Era siempre Ebuya quien asumía la responsabilidad de imponer un fuerte ritmo, con Teklemariam tras él. Cheshari, Lamdassem y Menjo se descolgaron en la tercera vuelta. Tsegay, en el inicio de la cuarta. Eran solo cuatro los candidatos a falta de 2.000 metros, que pronto se redujeron a tres porque Bezabeth sufría.
La carrera la rompió de manera definitiva Teklemariam a falta de un kilómetro con un cambio de ritmo. Tadese quedó descartado para la victoria y solo Ebuya parecía capaz de hacerle sombra, aunque Teklemariam, más entero, se dirigía imparable hacia el triunfo. No hubo sorpresa y el atleta eritreo pudo sacarse, en cierta medida, la espina del Mundial y batir a su "verdugo", Ebuya.
También la prueba femenina ofreció un gran espectáculo. Alessandra Aguilar y la irlandesa Britton se colaron entre las africanas y dieron la cara en el grupo delantero. Por detrás Nuria Fernández realizó una soberbia carrera.
Aguilar y Britton tiraron en busca de seleccionar el grupo. Solo la portuguesa Analia Rosa y las africanas Chebet, Dibaba, Wanjiru y Jepkoril les aguantaron. Dibaba, vencedora en 2009, no estaba dispuesta a perder su trono y a falta de una vuelta cambió de ritmo. Su ataque fue tan fulminante que, salvo Chebet, descartó al resto de compañeras de viaje. La etíope mantuvo la intensidad de su ataque y pronto logró una renta de 20 metros sobre Chebet que mantuvo hasta la línea de meta.